Opinión

Vox: La Ultraderecha llega al Parlamento Español

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Un fenómeno nuevo en las elecciones españolas del 28 de abril es que por primera vez después del franquismo aparece un partido de extrema derecha con fuerte presencia a nivel nacional. Este es Vox quien ha superado el 10% de los votos obteniendo 2,677,000 sufragios y 24 de los 350 diputados.

La irrupción de Vox ha erosionado al Partido Popular, el cual ha sacado el peor resultado de toda su historia haciendo que pierda la mitad de sus votos y diputados.

Vox surgió como una reacción de los sectores más de derecha ante el PP. Su ideología es socialmente conservadora pues se oponen al aborto y a derechos homosexuales. También quieren mantener las corridas de todos y las peleas de gallos. Llaman a conculcar todas las autonomías y postulan un gran nacionalismo católico y españolista. Son muy hostiles a la inmigración y al Islam, por lo que no es casual que una de sus plazas fuertes sean Andalucía y las ciudades españolas empotradas en Marruecos.

Se diferencian de la extrema derecha británica en que no hacen campaña para salirse de la Unión Europea y de la francesa y escandinava en que su programa económico es neoliberal y opuesto a estatizaciones.

Vox reivindica a Franco, pero no es una formación de corte fascista, como las que vemos hoy en Alemania o Ucrania, pues carece de bandas paramilitares y de una ideología totalitaria. Sin embargo, el tiempo puede hacerla evolucionar en esa dirección o, al menos, generar en su interior sectores que apunten hacia el fascismo.

El PP en estos comicios apenas ha obtenido 4, 356,000 votos, un desastre si se tiene en cuenta que 8 años atrás rozó los 11 millones de votos. Esto implica que el partido de la derecha tradicional ha perdido 2/3 de sus votantes, algunos de los cuales han emigrado hacia una formación aún más conservadora.

La emergencia de Vox y el crecimiento del centroderechista Ciudadanos es algo que va a ir minando al PP, el cual difícilmente se recupere de esta seria derrota, algo que bien podría sacar provecho Sánchez para mantener alejada a la derecha del poder por un tiempo considerable, tal como lo hizo el laborismo británico en 1997 tras el desplome del conservadurismo.

Por su parte el PP no ha querido condenar a Vox al ostracismo, como si lo ha hecho la derecha francesa ante el lepenismo o la británica ante el UKIP. Al aceptar cogobernar con Vox en Andalucía el PP le ha dado el manto de ser una fuerza decente, lo cual, a su vez, la da incentivos para crecer.

Isaac Bigio

Analista internacional


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