Europa

¿Theresa May aún puede celebrar su tercer aniversario en el poder el 13 de julio?

Muchos quieren saber en qué fecha exacta Theresa May va a dejar el gobierno y quién la puede reemplazar. No existe ninguna respuesta segura y certera para ninguna de esas preguntas.

May, efectivamente, anunció en la mañana del viernes 24 que iba a dejar la lideresa del Partido Unionista y Conservador” el 7 de junio, pero también mencionó que la reina podía seguir disponiendo de ella un tiempo más.

SISTEMA BRITÁNICO

 

En Reino Unido el jefe de Estado no es electo directamente por voto popular, como pasa en una república multipartidaria americana, sino que se hereda y ejerce hasta la muerte. El jefe de gobierno tiene como denominación “el primer ministro de su majestad” y éste tampoco es electo directamente por el pueblo, sino es uno que designa, coloca y saca la reina en función de quién es el o la líder del bloque que puede tener la mayoría de los 650 miembros de las casa de los comunes, cada uno de los cuales representa a su respectivo distrito electoral.

Hoy los conservadores cuentan con 313 parlamentarios (aunque uno de ellos no puede votar por ser el jefe de la cámara, John Bercow). De allí que teóricamente necesitan de 14 parlamentarios aliados más para lograr la más leve mayoría absoluta de 326.

Una ventaja que tienen es que hay 7 parlamentarios nacionalistas del SF ligados al anterior Ejército Republicano Irlandés (IRA) quienes, pese a ser electos, no quieren jurar su lealtad a la corona porque consideran que su provincia está ocupada por los británicos y que ésta debe re-unificarse con la república de Irlanda.

Y, paradójicamente, resulta que los 10 parlamentarios del ala más dura y derechista del unionismo monárquico y que quieren defender a toda costa la unión de su natal Irlanda del Norte con la isla de Gran Bretaña, son quienes han sido un aliado imprescindible para los brexiteros y para que May o cualquier gobierno conservador pueda mantenerse en el poder.

ELECCIÓN CONSERVADORA

Pronto vamos a tener es un proceso de elección del nuevo primer ministro, proceso en el cual no han de participar los 66 millones de habitantes del Reino Unido o si quiera los más de 45 millones habilitadas para votar. Solamente los conservadores tienen el derecho de elegir su nuevo líder o lideresa, quiénes, al mantener la alianza con los unionistas de Irlanda del Norte podrían estructurar una mayoría absoluta que persuada a Elizabeth II a invitarle al palacio de Buckingham para encargarle la conformación de su gobierno.

A pesar que este país se llama el Reino Unido, los conservadores solo tienen comités partidarios en Inglaterra, Escocia y Gales, pero no en Irlanda del Norte, la cual es excluida de este proceso de selección.

Una vez que May deja de ser la lideresa del conservadurismo, ella puede seguir transitoriamente como primera ministra (a menos que se designe a una figura temporal, de la cual nadie viene, por el momento, hablando de ello). A 3 días que ella cesa de ser la jefa partidaria se cierran las inscripciones para los pre-candidatos a sucederle.

Hoy se rumorea que pueden ser entre 15 y 20 aspirantes, los cuales deben pasar por sucesivas rondas de descarte. Usualmente en cada ronda se va eliminando al que menos votos van recibiendo y entre una y otra ronda pasan días. Una vez que quedan dos finalistas se pasa a la consulta a los 125,000 militantes.

La mayoría de ellos son personas mayores y predispuestas al Brexit duro, por lo que será lo más probable que este electorado (que apenas representa el 0.2% de la población del Reino Unido) opte por el más propenso a demandar ya salida inmediata e incondicional de la Unión Europea. Si Boris Johnson llega a ser uno de los dos finalistas él podría ser el ganador. No obstante, en la mayor parte de las contiendas para elegir al líder o lideresa del conservadurismo en el último medio siglo usualmente no gana el favorito inicial, sino una figura diferente o inesperada.

De allí que es posible que May logre llegar a celebrar en su puesto el tercer aniversario de haber llegado a ser primera ministra, cosa que logró el 13 de julio del 2016. Empero, pocos días después ella debería ceder su puesto a quien los conservadores elijan como su nuevo líder o lideresa.

ALA DURA

Supongamos que el electo es alguien del ala dura que quiere dar paso a un Brexit inmediato, las posibilidades que él o ella quieran tener para imponer una salida sin acuerdo de la UE para el 31 de octubre, no son tan fáciles. Johnson acaba de declarar que para esa fecha, se habrá roto con la UE con o sin un trato, pero eso resulta muy ligero para pregonar pero muy difícil para implementar.

Un nuevo o nueva premier puede buscar tratar de imponer un Brexit sin mayoría absoluta parlamentaria, pero el parlamento puede volver a sublevarse, como pasó con May, y éste tiene como reserva un “arma atómica”, la cual es que si la mayoría absoluta de la cámara de los comunes da un voto de desconfianza ante el o la premier, esa persona debe ser removido de su puesto y de dirigir a la nación.

Es posible que el conservadurismo termine rompiéndose en medio de estas elecciones internas. Ya hemos visto cómo acaban de tener la peor campaña electoral en su historia debido a que estaban en una abierta guerra civil con diversas figuras claves llamando a deponer a la primera ministra o coqueteando con otros partidos rivales.

No hace mucho se retiraron del conservadurismo 3 parlamentarias y 2 euro-diputadas. Todavía quedan en el partido tory muchos parlamentarios pro-europeos que van a dar un veto a cualquier intento de salirse de la UE sin acuerdo. Kenneth Clarke, “el padre de la cámara de los comunes”, es un conservador muy pro-UE y Michael Heseltine, un lord conservador que fue vice-primer ministro, es tan pro-europeo que en estas elecciones llamó a votar por sus contrincantes liberal-demócratas.

Basta con que los conservadores sigan teniendo nuevos disidentes o rebeldes para que la gestión de quien sustituya a May pueda ser torpedeada.

A la postre, lo más probable es que él o la nueva persona que llegue a comandar al conservadurismo y a querer ser él o la premier va a tener que llamar a elecciones generales buscando una sólida mayoría absoluta con la cual gobernar confortablemente, o someter su proyecto de Brexit a un nuevo referéndum.

Todas estas opciones son peligrosas y armas de doble filo. En la primera hay el riesgo que pueda ganar el laborista Jeremy Corbyn quien encabeza todas las encuestas. En la segunda hay el riesgo de perder y, si se gana, vencer con una fuerte rechazo en Irlanda del Norte y Escocia, lo que hará de crecer a quienes en esas naciones piden un referéndum para separarse del Reino Unido.

RIESGOS

Si Theresa May fracasó en su trienio ello se ha debido a la muy colosal tarea de querer sacar al Reino Unido de la Unión Europea, algo que es fuertemente rechazo en la capital británica, en Gibraltar, por los 3 millones de ciudadanos europeos que viven en este Estado y por 2 de las 4 naciones que componen el Reino Unido (Irlanda del Norte y Escocia).

La fuerza que empuja por el Brexit es en el nacionalismo en Inglaterra, el país que concentra alrededor de la mitad del territorio del Reino Unido pero más del 80% de sus habitantes. Dentro de muchos ingleses existe la creencia que al salirse de la UE van a poder reflotar una influencia similar a la que tuvo el anterior imperio británico y sin estar atados al continente.

La cuestión está en que por querer salirse de la Unión Europea puede que al final no haya Reino Unido.

En Escocia los nacionalistas vienen ejerciendo su gobierno durante 3 mandatos consecutivos y en estos comicios europeos han aumentado considerablemente su ventaja. Sabiendo que dos de cada tres escoceses votaron por seguir en la UE en el referéndum cualquier salida dura de la UE puede provocar una rebelión en Escocia bajo la consigna de permanecer en la UE saliéndose del Reino Unido.

En Irlanda del Norte la situación es aún más delicada. Esta provincia fue el eje de la mayor violencia y guerra interna que haya conocido Europa occidental en la post-guerra. Si algo pudo detener ello fue el acuerdo de paz de pascuas en el cual se estipula que no debe haber ninguna forma de control migratorio o aduanero en la frontera entre ésta e Irlanda.

Si hay un Brexit duro ello implica eliminar el mercado común y la unión aduanera con Europa y la república de Irlanda, lo que implica reconstruir los puestos y controles fronterizos. Ya se han empezado a dar los primeros brotes de violencia con la aparición de nuevo atentados hechos por una fracción del IRA, mientras que la mayoría de los irlandeses del norte quieren seguir disfrutando del pase libre y son pro-UE.

Los partidos pro-UE que representan dos tercios de los votos en Irlanda del Norte no tienen presencia alguna en el parlamento británico, y tampoco nadie de esta provincia participa en las internas conservadoras que van a elegir al nuevo o nueva primer ministro.

Las mismas causas que generaron la parálisis y caída de May pueden ocasionar la quiebra de cualquier nuevo gobierno basado en este parlamento donde ningún partid ni ninguna opción sobre el Brexit tiene mayoría absoluta.

La única manera de romper este impasse es buscando modificar a este parlamento, algo que solamente se puede lograr mediante el adelantamiento de las elecciones generales.

Isaac Bigio

Analista internacional

Politólogo economista e historiador formado en la London School of Economics



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