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Sadiq Khan, Alcalde de Londres llama a Defender las Minorías Étnicas

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Sadiq Khan, el primer burgomaestre de la capital británica que proviene de una minoría étnica, ha escrito un artículo inglés en el diario The Guardian donde muestra sus preocupaciones por el alto porcentaje de no blancos británicos que vienen padeciendo el COVID-19.
Khan, es laborista, musulmán y descendiente de pakistaníes. En Mayo 2016 fue electo alcalde de Londres. Este jueves 8 de mayo deberían haber sido las elecciones para renovar al alcalde y a los 25 miembros de la Asamblea de Londres, pero estos comicios fueron postergados por 12 meses por la pandemia.

En la capital británica alrededor de la mitad de sus habitantes provienen de inmigrantes y se estima que hay cientos de miles de personas con raíces en los países de habla española y portuguesa, quienes conforman la mayor minoría etnolingüística de esta metrópolis.

La sigla que se emplea para referirse a los no blancos británicos es BAME: Black (Negros), Asian (Asiático) and Minority Ethnic (Minoría Étnica). Creemos que por el gran peso que tienen los luso-hispanos en Londres se debe utilizar la sigla BAIME donde la I representaría a los Iberoamericanos.

Khan detalla muchas causas de las razones por las cuales hay muchos afectadas por el virus en las minorías, pero le sugerimos que contemple la cuestión idiomática ya que hay millones de residentes en Reino Unido cuyo manejo del inglés es parcial o virtualmente nulo y que requieren de traducciones y servicios médicos en sus propias lenguas, algo que no se da bien del todo.

También existe la cuestión del millón de inmigrantes irregulares que Boris Johnson, cuando fue alcalde de Londres en 2008-16, llamó a darles una amnistía como vía a integrarlos para que tributen. El hecho de que haya un sector sin papeles que no puede cobrar beneficios y que debe vivir en casas apiñadas y trabajar desobedeciendo la cuarentena es algo que potencia los contagios del coronavirus. Sería bueno que él demande al actual primer ministro para que cumpla su promesa y conceda una amnistía.

Isaac Bigio

Más personas negras, asiáticas y de minorías étnicas están muriendo de coronavirus. Tenemos que saber por qué.
Sadiq Khan, Alcalde de Londres

El gobierno debe recopilar los datos y publicarlos, para que esta injusticia pueda ser abordada.

A pesar de que la cifra de muertos continúa aumentando, está claro que Covid-19 no perdona a nadie. Jóvenes, viejos, ricos, pobres, norteños, sureños: todos corren el riesgo de contraer, propagarse y potencialmente sucumbir al coronavirus.

Sin embargo, esto no significa que el impacto de esta crisis se esté sintiendo igualmente. Cada vez más, la noción de que esta epidemia es una especie de “gran nivelador” está siendo expuesta por lo que es: un mito completo.

Están surgiendo pruebas de cómo las comunidades negras, asiáticas y de minorías étnicas (BAME) se ven afectadas de manera desproporcionada. A pesar de constituir solo el 14% de la población, un estudio ha demostrado que representamos un tercio de los pacientes con coronavirus gravemente enfermos en nuestros hospitales.

Las razones detrás de esta disparidad son complejas y variadas. Sabemos que es más probable que las personas BAME sean empleadas en roles de primera línea, ya sea en el NHS, como trabajadores de cuidado, almacenes o conductores de autobuses. En el NHS, por ejemplo, alrededor del 40% de los médicos y el 20% de las enfermeras son de origen BAME. En Londres, el 67% de la fuerza laboral de asistencia social para adultos son de origen BAME. Esta exposición los pone en mayor riesgo de contraer el coronavirus en primer lugar.

Pero uno de los principales factores subyacentes que impulsa el número desproporcionado de muertes en las comunidades BAME es el socioeconómico. Es una verdad incómoda que las personas de minorías étnicas estén sobrerrepresentadas en alojamientos pobres y superpoblados, o en hogares con varias generaciones bajo un mismo techo. Y es un hecho que tienen más probabilidades de vivir en la pobreza o trabajar en trabajos precarios y mal pagados. Muchos simplemente no tienen el lujo de poder trabajar de forma segura desde casa durante el cierre. Todo esto contribuye a una población BAME con peor salud que el promedio, menor esperanza de vida y una mayor prevalencia de afecciones de salud subyacentes graves, como enfermedades cardíacas, asma y diabetes.

Con lo que ya sabemos sobre Covid-19 y cómo ataca a las personas con afecciones de salud subyacentes, no es de extrañar que las personas de minorías étnicas tengan más probabilidades de atraparlo y, al parecer, de morir.

De ninguna manera es una revelación que hay un vínculo entre la salud y las desigualdades socioeconómicas, ciertamente no para aquellos que viven estas vidas, o para todas las organizaciones benéficas, activistas y organizaciones, incluida la Alcaldía, que han estado luchando contra estas injusticias durante años. Pero una de las consecuencias inesperadas de esta crisis es que la profundidad de estas desigualdades se deja al descubierto de una manera tan marcada.

Por supuesto, acojo con beneplácito el anuncio del gobierno la semana pasada de lanzar una revisión sobre por qué Covid-19 está afectando desproporcionadamente a las personas de origen BAME. Pero me temo que ya conocemos las conclusiones de la revisión y qué medidas se necesitan.

Lo que sería particularmente útil en este momento es el compromiso de recopilar y publicar datos de forma rutinaria sobre la demografía de todos los afectados por el coronavirus para que podamos entender y actuar sobre estas preocupaciones. Por el momento, sabemos la edad y el sexo de todas las personas que contraen y mueren trágicamente por el coronavirus, pero aún tenemos poca información confiable adicional, incluso sobre su origen étnico. Si la información se recopilara y publicara en tiempo real, ayudaría a sacar a la luz la verdadera escala del problema y proporcionaría más evidencia sobre cómo proteger a las comunidades del virus. Las promesas de proporcionar estos datos en el futuro no son lo suficientemente buenos; necesitamos que se recopilen y publiquen ahora mismo. Simplemente no hay una buena razón para esperar.

Inevitablemente habrá quienes digan que esto no tiene nada que ver con el origen étnico de alguien. Si bien puede ser incómodo para algunos reconocerlo, no podemos ignorar las barreras de discriminación y racismo estructural que existen en nuestra sociedad, que contribuyen a que las minorías étnicas sean más propensas a sufrir pobreza, tengan condiciones de salud subyacentes y trabajen en condiciones inseguras y bajas. -puestos remunerados.

Por lo tanto, debe ser un llamado de atención para nuestro país y un catalizador para un cambio fundamental y de largo alcance. Soy un londinense orgulloso que a menudo habla de cómo en ningún otro lugar del mundo podría alguien de mi origen, el hijo de un conductor de autobús, el hijo de inmigrantes y alguien de fe musulmana, alcanzar el puesto que tengo. Pero quiero que seamos aún mejores y que estemos a la altura de nuestros valores británicos de equidad, igualdad y justicia para todos.

Es por eso que, una vez que termine esta crisis, tendremos que forjar un nuevo contrato social que promueva las causas gemelas de la igualdad racial y económica, y priorice el bienestar y el bienestar de cada comunidad en este país.

En última instancia, este sería el tributo más apropiado que podríamos rendir a todas las personas valientes que han perdido la vida en la primera línea de esta batalla. Y sería la única forma en que podemos crear un país donde nunca más la raza, los antecedentes o el estado social de alguien determinarán la diferencia entre la vida y la muerte.

• Sadiq Khan es alcalde de Londres.

More BAME people are dying from coronavirus. We have to know why | Sadiq Khan

São mais as fatalidades por Covid-19 entre negros, asiáticos e pessoas de outras minorias étnicas. Precisamos de saber porquê.

Sadiq Khan, Prefeito de Londres

Para que se combata esta injustiça, o governo devia recolher esses dados e publicá-los
À medida que o número de mortes vai aumentando, vai-se tornando cada vez mais evidente que a Covid-19 não poupa a nenhuma camada da população. Sejamos novos ou velhos, ricos ou pobres; estejamos no norte ou no sul – o que é certo é que todos corremos o risco de ficarmos infetados, de nos contaminarmos uns aos outros e, na pior das hipóteses, de sucumbirmos ao coronavírus.

O que não significa, no entanto, que o impacto desta crise esteja a ser igual para todos. Hoje sabe-se que a ideia de que esta epidemia poderia tornar-se numa espécie de “grande nivelador” era um mito.

Surgem informações que apontam para um número desproporcionalmente elevado de vítimas da Covid-19 entre as comunidades negra e asiática, e de outras minorias étnicas (as chamadas Black, Asian and Minority Ethnic, ou BAME communities). Um estudo recente veio mesmo demonstrar que estas constituem cerca de um terço do número das pessoas em estado considerado crítico nos hospitais britânicos, em função da Covid-19. Isto perante um quadro em que essas mesmas minorias representam apenas 14% da população britânica no seu todo.

As razões que estão na origem de tamanha disparidade são complexas e variadas. É um facto que as pessoas vindas das comunidades BAME têm uma maior probabilidade de estar empregadas em atividades na chamada linha da frente do combate ao vírus: seja como profissionais de sáude, como repositores de embalagens ou como motoristas de autocarros (entre tantas outras coisas). Por exemplo, só no NHS (serviço nacional de saúde) cerca de 40% dos médicos e 20% dos enfermeiros são oriundos das comunidades BAME. Já no setor social, estima-se que 67% dos cuidadores de idosos na cidade de Londres sejam provenientes de comunidades BAME. Perante tamanha exposição no dia-a-dia, torna-se evidentemente maior a probabilidade de se contrair o vírus.

Contudo, existem também importantes fatores socio-económicos por trás desse desnivelamento. Em primeiro lugar, não há como fugir à realidade de que, no Reino Unido, um elevado número de pessoas BAME passam por dificuldades económicas, moram em habitações sobrelotadas, e residem em casas e apartamentos nas quais várias gerações partilham o mesmo teto. Além disso, é inegável também que muitas delas têm trabalhos precários e mal-pagos. Tudo isto leva a que, durante este período de confinamento, muitas delas pura e simplesmente não se possam dar ao luxo de trabalhar de casa e emsegurança.

Em suma, temos uma população BAME menos saudável do que o resto da sociedade, com menor expectativa de vida, e uma maior preponderância de condições de saúde como a diabetes, a asma e problemas cardiovasculares. E com tudo aquilo que se sabe hoje sobre a Covid-19 e a forma como ela ataca quem tem problemas de saúde, não admira portanto que as minorias étnicas corram um risco tão elevado: tanto de infeção como de morte.
São bem conhecidas as ligações entre a saúde pública e as desigualdades socio-económicas. Este é um drama para o qual muitas personalidades, associações, instituições de solidariedade, e até a própria câmara (City Hall) vêm chamando a atenção há muitos anos. Dito isto, uma das consequências inesperadas da atual crise é a forma como a dimensão destas mesmas desigualdades tem sido posta a nu, de maneira tão gritante.

Quando tomei conhecimento, a semana passada, de que o governo se preparava para abrir uma investigação sobre as razões pelas quais as comunidades BAME estão a ser indevidamente afetadas pela Covid-19, fiquei evidentemente satisfeito. Porém, temo que as conclusões desse inquérito não venham adiantar muito mais do que aquilo que já todos sabemos de antemão.

Aquilo que era verdadeiramente preciso nesta altura era, que o governo se comprometesse a recolher e a publicar sistematicamente os dados demográficos de todos aqueles que foram afetados pelo coronavírus. Isso sim, seria um passo importante. Neste momento, é-nos revelada idade e o sexo de todos os que contraem o vírus e vêm depois tragicamente, a falecer. Falta-nos, no entanto, obter mais informação sobre as vítimas, incluindo os dados correspondentes às suas origens étnicas. Se esses elementos fossem recolhidos e publicados em tempo real, isso ajudar-nos-ia a entender a verdadeira dimensão do problema, e a fornecer mais informação às diferentes comunidades para que se pudessem proteger melhor. Dizer que esses dados serão divulgados mais lá para a frente não chega: é urgente que estes sejam recolhidos e publicados imediatamente. Não há razão nenhuma para esperar nem tempo a perder.

Inevitavelmente, virá gente dizer para aí dizer que isto nada tem a ver questões étnicas. Mas apesar de muitos não o quererem reconhecer, não se podem ignorar os obstáculos que são constantemente levantados na nossa sociedade pela discriminação e pelo racismo estrutural, e que levam a que as minorias étnicas estejam mais expostas à pobreza, a problemas de saúde e à precariedade no emprego, juntamente com os baixos salários.
Tudo isto devia impulsionar importantes mudanças de fundo neste país.

Orgulho-me muito de ser londrino e farto-me de dizer que em mais parte nenhuma do mundo, uma pessoa com um perfil como o meu – um muçulmano, duma família de imigrantes, filho dum motorista de autocarros – teria chegado onde eu cheguei. Só eu quero que a nossa sociedade progrida mais ainda e que vá de encontro aos nossos valores de justiça e de igualdade: valores esses que são tão característicos do Reino Unido.

É por isso que, quando esta crise passar, terá de se firmar um novo contrato social que permita avançar paralelamente as causas da igualdade económica e da igualdade racial, dando um contributo tão importante para o bem-estar de todas as comunidades deste país.

Em última instância, será esta a melhor homenagem que poderemos prestar a todos aqueles corajosos que deram a vida nesta luta contra o Coronavírus. Será também a única forma de criarmos um país no qual nem a raça, nem o perfil, nem o estatuto socio-económico de cada um sejam a diferença entre a vida e a morte.

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