Reino Desunido : La peor crisis durante el reinado de Elizabeth II


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La cuestión de salirse de la Únión Europea está llevando a la peor crisis que haya tenido Elizabeth II durante sus casi 7 décadas en el trono británico.

 

 

Elizabeth Windsor acaba de sobrepasar los 68 años con la corona, siendo la jefa de Estado más longeva y poderosa del mundo. Sin embargo, nunca antes el Reino Unido había estado en una crisis tan aguda como la actual.

 

MAY: EL DERRUMBE MAYOR

 

El viernes 24 de mayo la primera ministra Theresa May anunció que dejaba su cargo en medio de sollozos. En el día previo se habían dado las elecciones al parlamento europeo en su país, donde los tories habían sacado el peor porcentaje que hubiesen logrado en una elección nacional. Este es el partido que, en sus 3 siglos de existencia, es el que más ha gobernado al Reino Unido y a cualquier potencia del planeta. Usualmente los conservadores quedan entre los dos primeros puestos y nunca han llegado al cuarto de los votos, pero esta vez los conservadores quedaron quintos, con menos del 9% y con solo 1,5 millón de votos, casi 10 veces menos que los 13, 636,684 votos con los cuales 23 meses atrás May había ganado las últimas elecciones generales.

 

En su discurso de despedida May se enorgullecía de haber sido la segunda mujer en haber llegado a gobernar a su nación. Mientras Margaret Thatcher, quien también fue de su mismo partido, estuvo 11 años en el poder y gobernó como una “dama de hierro”, May va a tener que retirarse del cargo poco después que el 11 de junio cumpla su tercer aniversario como primera ministra donde se ha derretido como una verdadera “dama de hielo”.

 

Ella es la primera mandataria británica al menos en el último medio siglo que ha tenido más de 30 ministros renunciantes y más dimisiones ministeriales que meses en el gobierno. Sus 3 planes para salirse de la Unión Europea (UE) fueron rechazados por el parlamento, el primero de ellos por 230 votos en contra, la peor derrota parlamentaria que haya tenido cualquier gobernante en la historia del Reino Unido y posiblemente de cualquier otra potencia democrática. Además, es la única persona que lidera al Reino Unido a la cual el parlamento ha declarado que le ha repudiado.

 

May es una mujer muy trabajadora y capaz. Fue electa por unanimidad por su partido pensando que ella podía unir a todas sus fracciones, pero al final quedó jaloneada por todos. Su fracaso, en realidad, es el del Brexit (una sigla que significa salida británica de la UE).

 

COMPLICACIONES

 

El gran problema que tiene el Reino Unido es lo extraordinariamente difícil y complicado que le resulta separarse de la UE. El camino para entrar a lo que inicialmente se llamó el mercado común europeo tuvo que pasar por sortear dos previos vetos puestos por Charles De Gaulle en 1963 y 1967. Apenas él dejase la presidencia de Francia, el Reino Unido aceleró su ingreso con el tratado de ascenso de enero de1972. Luego pasa formalmente a ser miembro oficial junto con la vecina república de Irlanda en el primer día de 1973.

 

En 1975 el Reino Unido tuvo el primer referéndum de su historia, el cual fue para ratificar esa decisión. El 67.2% de los votos secundó dicho ingreso, el cuál consiguió apoyo mayoritario en todos los 4 países que conforman dicho Reino (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte).

 

Ya son más de 46 años que el Reino Unido está en la UE (y 56 desde que pidió entrar) y toda su legislación está intrínsecamente entrelazada. Hay más de 3 millones de ciudadanos europeos en Reino Unido (tanto o más que la población de dos de sus cuatro menores países componentes) y hay, además, más de un millón de británicos en la UE.

 

La paz suscrita en Belfast (abril 1998) para dar fin a la mayor guerra interna que haya tenido la UE depende de que no haya controles fronterizos entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. Si el Reino Unido se sale de la unión aduanera y del mercado común con la UE va a ser imprescindible reestablecer éstos. Sinn Féin (ligado al desaparecido Ejército Republicano Irlandés, IRA) es el partido más votado en la isla irlandesa y en Irlanda del Norte, y acaba de llegar a la alcaldía de Belfast. En el referéndum sobre si seguir o no en la UE, el 56% de Irlanda del Norte votó por quedarse y en los comicios europeos del 23 de mayo dos de cada tres nor-irlandeses votaron por partidos pro-UE. El temor a volver a los puestos fronterizos viene generando mucha molestia pues ésta es una provincia muy pequeña donde la gente está acostumbrada a moverse de un lado al otro de la frontera varias veces al día, a la semana o al mes. Ya han empezado a producirse bombazos de un Nuevo IRA.

 

El Reino Unido fue creado en 1707 en torno a la unión de las monarquías de Inglaterra con la de Escocia, pero ahora en este país hay un gobierno liderado por el Partido Nacional Escocés (SNP) que demanda la independencia. En el referéndum del 2014 ganó quedarse en Reino Unido porque entonces el argumento era que solamente así podrían seguir en la UE. Ahora que Londres quiere implementar la ruptura con la UE, la ministra primera de Escocia Nicola Sturgeon pide para el 2020 se apruebe un nuevo referéndum para que Escocia decida si se pueda mantener en la UE separándose de Inglaterra.

 

Londres es mayoritariamente pro-UE pues sus finanzas, servicios y gran parte de su mano de obra dependen de ésta. Gibraltar votó a favor de quedarse en la UE por un 96% por que no quieren volver a que España les imponga controles fronterizos o bloqueos.

 

NACIONALISMO INGLÉS

 

La presión para salirse de la UE proviene del nacionalismo inglés y de algunos unionistas que quieren romper lazos con la república de Irlanda.

 

En las elecciones europeas del 2014 el nuevo Partido por la Independencia del Reino Unido de Nigel Farage logró ganarlas con menos del 27%, lo que fue un shock para todos los 3 partidos que han monopolizado el poder en los 3 siglos de monarquía constitucional.

 

Para contener su ascenso y su impacto dentro de los conservadores, el primer ministro tory David Cameron prometió hacer un referéndum sobre la UE, el cual él confesó luego que nunca pensó que iba a darse, pues en las elecciones generales de mayo 2015 él no pensaba que iba a ser tan exitoso (allí logró hacer que sus aliados liberal-demócratas se reduzcan a un sétimo de sus bancas y que él logre la mayoría parlamentaria absoluta).

 

Apenas Cameron sintió que podía ganar un referéndum adelantó éste para el 23 de junio del 2016. Pese al apoyo de la City financiera, de todos los 4 ex primeros ministros vivos y de los líderes de todos los 6 mayores partidos, el No a la UE se impuso por 51.89% al 48.11%. A la mañana siguiente de conocerse los resultados Cameron anunció que él no podía continuar en su cargo.

 

A diferencia del referéndum pasado (1975) esta vez hubo grandes diferencias entre las diversas partes importantes del reino. Londres, Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar habían votado muy fuerte en favor de quedarse en la UE, mientras que el salirse había triunfado no por mucho en Inglaterra y Gales. El margen había sido de menos de 4 puntos de diferencia, algo que se hubiese podido haber alterado si se le hubiese dado más facilidades al millón de británicos en la UE y se le hubiese permitido el derecho a sufragar en esta plebiscito a los 3 millones de ciudadanos europeos (mientras sí se le dio ese derecho a los nacionales de Irlanda y de 53 naciones de la Commonwealth).

 

Cameron y su partido sencillamente no tenía un Plan B pues estaba convencido que él iba a triunfar pues venía de ganar dos elecciones generales y dos referéndums. Boris Johnson, Andrea Leadsom y todos los conservadores pro-Brexit que hicieron campaña para romper con la UE decidieron retirarse de la contienda para reemplazar a Cameron en el premierato, el cual fue a parar a Theresa May, una de las ministras del interior que más tiempo ha durado en su cargo y que, a pesar de haber votado por quedarse en la UE, estaba dispuesta a unir a todas las alas del partido para lograr la partida de la UE.

 

Una serie de nuevos problemas surgieron pues hay varias formas de salirse de la UE. Farage lo que demanda es una ruptura inmediata con la UE aunque no haya acuerdo alguno y no interese tanto la cuestión de las fronteras entre las dos Irlandas o el posible rebrote de la violencia. Para él el modelo a imitar es el de EEUU (Farage es el dirigente europeo que más estuvo con Donald Trump durante su campaña presidencial) y él quiere que el Reino Unido se aparte lo más posible de cualquier proteccionismo social para abrazar una economía neo-liberal con bajos impuestos a las fortunas y aranceles.

 

Ese tipo de políticas cala mucho dentro del ala más derechista de los conservadores, especialmente en el Grupo de Investigaciones sobre Europa (ERG), el cual funciona como un partido antieuropeo dentro del partido tory. El líder del ERG Jacob Rees-Mog, quien hoy levanta la candidatura de Boris Johnson (el ex alcalde londinense y favorito para suceder a May) acepta la posibilidad de llegar a un Brexit sin acuerdo y su hermana Anunziata es una de las principales lideresas del nuevo Partido del Brexit de Farage.

 

No obstante, el ex primer ministro John Major (gestor del acuerdo de paz en Irlanda del Norte) presiona para que se mantenga el libre tránsito entre las dos Irlandas. Para garantizar esto hay 3 opciones: mantener un mercado común con la UE (cosa que rechaza el ala dura y el ERG), hacer que Irlanda del Norte siga en ese mercado común pero no la isla británica (cosa que rechazan los unionistas que no quieren que Irlanda del Norte tenga un régimen distinto al del resto de la monarquía) o revertir la salida de la UE.

 

Jeremy Corbyn, el líder de la Oposición, ha planteado que el laborismo estaría dispuesto a aceptar salirse de la UE si se mantiene un mercado común y una unión aduanera con la UE, algo que ha sido vetado por gran parte de los conservadores.

 

DESPLOME CONSERVADOR

 

Debido a que el 29 de marzo del 2017 la primera ministra May activó el artículo 50 de la UE con la cual se daban 24 meses para divorciarse de ésta, se esperaba que en esa misma fecha tal separación se hubiera consumado. La UE aceptó una primera postergación para el 10 de abril, la cual debió dar paso a una nueva para el 31 de octubre. Esto último implicaba tener que participar en las elecciones al parlamento europeo, las que se dan en sus 28 países componentes a fines de mayo.

 

De manera inesperada y repentina los británicos fueron llamados a votar para sus eurodiputados sin que se supiese cuánto tiempo pudiesen durar éstos en su cargo. Dichas elecciones terminaron siendo una forma de nuevo referéndum donde el electorado se volvió a polarizar entre quedarse o salirse de la UE.

 

Nuevamente Nigel Farage volvió a ganar estos comicios euro-parlamentarios pero esta vez creando un nuevo Partido del Brexit, el cual se desprendía de anteriores elementos y prédicas tan anti-inmigrantes y buscaba transformarse en un segundo partido conservador. Por ello éste adoptó una variante de su color azul de los tories con un símbolo que era una flecha que apunta a la derecha, y se rodeaba de varios antiguos allegados y donantes conservadores.

 

El Partido del Brexit ocupó el primer lugar con el 30.5% de los votos capitalizando a un conservadurismo que por primera vez en toda su historia perdió en todos los distritos y no llegó ni al onceavo de los votos.

 

Hoy éste es el partido de moda, pero si se ve bien Farage prácticamente monopolizó a todas las fuerzas que quieren una ruptura inmediata e incondicional con la UE, sector que congrega unos 5 partidos que apenas suman el 35% de todos los votos.

 

En cambio, se presentaron unos 11 partidos que en el referéndum del 2016 llamaron a votar por quedarse en la UE y cuya suma bordea el 42%, lo que implica una ventaja de casi 7 puntos (casi el doble de la que obtuvo el Sí a salirse de la UE hace 3 años atrás) y más de 1,1 millón de votos.

 

Otro castigado fue el laborismo (aunque no en el mismo nivel que los tories) pues Corbyn quiso aparecer como aquel que pudiese encontrar una fórmula de conciliación entre un Brexit duro y mantener muchas conexiones con Europa, pero ese puente fue roto por la polarización. Los rojos que inicialmente encabezaban las encuestas quedaron terceros con casi un 14%.

 

Solamente después de esta derrota Corbyn llama claramente a un nuevo referéndum, cosa que él si hubiera hecho durante las elecciones bien le hubiese para conservar la punta y aparecer como el único partido que apela a los que están a favor y en contra del Brexit para que haya una votación popular sobre el resultado final.

 

Por primera vez en su historia los liberal-demócratas ganaron en Londres, quedaron segundos a nivel nacional y sobrepasaron a los dos partidos que controlan casi el 90% del parlamento (conservadores y laboristas). Ellos casi llegan al 20%, un porcentaje menor al que han obtenido en otras oportunidades pero que ha mostrado su resurgimiento.

 

Los verdes también crecieron hasta casi el 12% y por primera vez ganaron a los conservadores en una elección nacional y a los laboristas en algunas partes de Inglaterra.

 

Tanto los liberales como los verdes capitalizaron los avances de sus pares europeos en todo el continente.

 

El Partido Nacional de Escocia (SNP) ganó por más del doble a su más inmediato rival y ahora demandan un nuevo referéndum por la independencia. El Partido de Gales sacó en su país el 20% y por primera vez en su historia quedó allí segundo y derrotando al laborismo.

 

En Irlanda del Norte los partidos pro-europeos conquistaron dos tercios de los votos, ganó el republicanismo que quiere romper con el Reino Unido y por primera vez fue electo al euro-parlamento la Alianza liberal pro-UE que pide trascender la pugna entre las comunidades católica y protestante.

 

Quien vaya a asumir el liderazgo del conservadurismo y, por ende, el puesto de primer ministro, va a encontrar una situación mucho más picante que la que han tenido David Cameron o Theresa May y que les obligaron a renunciar.

 

Los conservadores solo tienen 313 de los 650 parlamentarios con lo cual carecen de mayoría absoluta para gobernar. El 48% de la cámara de los comunes que detentan es muy frágil pues el partido está realmente muy partido.

 

Bajo la presión del ascenso del Partido del Brexit los conservadores pueden verse obligados a escoger a un primer ministro que demande salir como sea el 31 de octubre, pero eso puede ser vetado por un ala tory moderada y por la mayoría parlamentaria absoluta que está en contra de cualquier Brexit sin acuerdo.

 

De otro lado, los pro-europeos se sienten ahora los verdaderos ganadores y en Londres harán probablemente una nueva marcha pro-UE que supere el millón de personas, mientras que en Escocia e Irlanda del Norte van a potenciarse los que pidan nuevos referéndums para salirse del Reino Unido.

 

Se viene llegando a tal parálisis parlamentaria que puede que no vaya a quedar otra opción que adelantar las elecciones generales o dar paso a un nuevo referéndum confirmatorio, algo que la mayoría conservadora no quisiera dar porque teme que sería humillada, pero que puede acabar por imponerse debido a la presión popular.

 

Isaac Bigio

Politólogo economista e historiador formado en la London School of Economics.

 

 

 



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