Mundo

Perú.- Alan y Chan Chan

5.0
01

El primer y único presidente que haya tenido el aprismo se quitó su propia vida para evadir ser juzgado por corrupción, mientras que su movimiento se basó en el martirologio de millares que no temieron en ser fusilados o torturados por luchar por una sociedad justa y sin corrupción.

Alan se suicidó el 17 de abril, tres días después en las que él (aunque no la inmensa mayoría de los peruanos) conmemoró el 34 aniversario de su primera victoria electoral, aquella que en 1985 había hecho que él llevase por primera vez a su Partido Aprista al gobierno tras 6 décadas de existencia y con más del 53% de los votos en primera ronda. 

Alan fue el símbolo del principal partido que haya tenido el Perú en su historia durante su último tercio de existencia. El primer ex presidente de la actual democracia peruana en tirarse un tiro era alguien que ya sufría de muchas depresiones. Cada vez él y el aprismo iban en retroceso y las denuncias por corrupción en su contra ganaban peso. Al preferir matarse antes que pasar su primera noche en su vida en una cárcel, marcó el fin de todo un viraje en la historia del aprismo, el partido que se jactaba de haber forjado a su militancia al templarse en las mazmorras.

CHAN CHAN

Chan Chan llegó a ser la ciudadela de barro más grande del planeta hace medio milenio, así como la capital de los chimúes, una civilización famosa por su arte, especialmente en piezas de oro.

Sus ruinas fueron, además, el escenario de una de las peores matanzas en el Perú del siglo XX. En julio 1932 una rebelión hecha por los obreros del azúcar y los estudiantes capturó el cuartel y la urbe de Trujillo buscando derrocar al gobierno de Sánchez Cerro, el único presidente peruano y también negro del mundo que entonces se llegó a identificar abiertamente con el fascismo de Mussolini.

La respuesta fue brutal. Se habla de unos 6,000 muertos, una cifra muy alta para esos tiempos y para esa ciudad (equivalente al 2% de todos los 300,000 peruanos que meses antes habían votado en las elecciones generales). Muchos de ellos fueron fusilados en Chan Chan sin proceso legal alguno, tras previamente haber cavado sus propias tumbas y sin respetar ese patrimonio arqueológico de la humanidad.

Ese movimiento había sido liderado por el APRA del trujillano Víctor Raúl Haya de la Torre, quien fue apresado, al igual que multitudes de sus militantes. En venganza a la matanza los apristas fueron instruidos a hacer acciones de terrorismo y activistas suyos asesinaron al presidente Sánchez Cerro y a Miro Quesada de El Comercio, el principal grupo periodístico del Perú quien nunca le perdonó al APRA de ello. Los apristas fueron tan perseguidos por terrorismo como después lo fueron los maoístas.

HAYA

El aprismo llegó a ser el movimiento más perseguido del Perú, por lo menos antes de la “guerra popular” senderista. Ese partido tuvo que fundarse en el exilio en México 1924 y hasta 1956 pasó la mayor parte del tiempo en la ilegalidad total o parcial.

Las 3 veces que Haya de la Torre fue candidato presidencial (1931, 1962 y 1963) él adujo que le cometieron fraude o maniobras para que no le dejasen llegar a la presidencia, mientras que en otras elecciones generales (1936, 1939, 1945, 1950 y 1956) se le vetó poder inscribirse taNto a él como a cualquier otro aprista. Las presidenciales de 1936 fueron anulados por los militares bajo el pretexto que fueron ganadas por el partido socialdemócrata pero apoyado por el proscrito y demonizado aprismo.

Varios golpes militares fueron dados específicamente contra el APRA. En 1948-56 el general Manuel Odría instauró una dictadura que hizo que Haya se refugió en la embajada colombiana de la avenida Arequipa en Lima. En 1962, tras que Haya ganase el primer puesto en las presidenciales (pero con ligeramente menos del 33.3%), se impuso una junta militar.

Al momento de morir en agosto 1979 Haya estaba de presidente de la Asamblea Constituyente, su primer puesto de Estado en su vida, y su entierro fue uno de los más masivos que haya tenido el Perú.

A poco de su fallecimiento el APRA se divide en dos fracciones, por lo que pierde las siguientes elecciones presidenciales de 1980.

ALAN

Cuando en 1985 el APRA llega por primera vez en 6 décadas a la presidencia lo hace candidateando a un joven de 35 años que nunca había pasado por persecuciones y cuya frescura le dieron un aire renovador y reunificador al partido.

Alan García llegó a la presidencia con 3,457,030 votos (53.1%). Nunca antes nadie había llegado a sacar tantos votos, los cuales casi duplicaron al electorado que tuvo el anterior presidente Fernando Belaunde en las presidenciales pasadas de 1980. Nunca nadie después sacó mayoría absoluta en una primera vuelta en elecciones sin dictadura.

García, desde entonces, nunca más volvería a mantener esa inicial popularidad. Su primer gobierno (1985-90) fue atacado por la derecha que le acusaba de haber espantado inversionistas privados con sus restricciones al pago de la deuda externa y con la nacionalización de la banca y por la derecha que le atacaba por reprimir huelgas y por haber organizado masacres.

De allí en adelante en cada una de las tres elecciones presidenciales en que participó Alan él retrocedió en puntos en cada primera vuelta. En 2006 logró ganar en la segunda vuelta con votos prestado de toda la derecha y gobernando con ella en detrimento de todo el programa original del aprismo. Empero, en las últimas presidenciales del 2016 ni siquiera corriendo en alianza con el partido tradicional de la derecha limeña (PPC) apenas llegó al quinto puesto y a sobrepasar el 5% de los votos.

La inconsistencia ideológica y programática y, sobre todo, numerosas denuncias por corrupción y violación a los derechos humanos, fueron socavando la imagen de Alan y del APRA.

Las investigaciones judiciales avanzaban y ni Uruguay ni ninguna nación estuvieron dispuestos a brindarle la posibilidad de que él nuevamente se asile.

Al ver que ya no tenía tantos jueces adictos suyos que pudiesen cubrirlo en el poder judicial, y que le iban a detener, Alan decidió matarse. De esta forma evitó ser por primera vez un reo en su vida, ha buscado proteger su fortuna personal para sus herederos y ha querido castigar a los fiscales que le querían procesar.

El golpe mortal que Alan se dio a su propia vida, también ha de ser uno contra el aprismo y contra su mística que le daba tanta vida. Dicho partido difícilmente se recupere de ello.

.

Isaac Bigio

Analista internacional

 



Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Botón volver arriba
Cerrar