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Morsi: El Presidente Aprisionado que murió Encarcelado

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Falleció el único mandatario democráticamente electo de la república más poblada del Mar Mediterráneo.

 

El 17 de junio murió preso Mohamed Morsi, quien en 2012-13 fue el primer presidente electo en el milenario Egipto. Él falleció de un ataque cardíaco mientras se defendía en una corte tras las rejas. Dicha tragedia debería haber sido primera plana en todos los diarios y noticieros, pero ha pasado poco difundida.

Egipto es la del alfabeto y de la civilización más milenaria que antecedió a la nuestra. También es el único país que bordea los 100 millones de habitantes en todo lo que fuera el antiguo imperio romano y en el mundo árabe.

Se supone que Occidente lucha por la democracia en todo el globo y, en particular, en las regiones con más dictadores, que son el Medio Oriente y África, siendo Egipto la única nación que se encuentra entre ambas.  Sin embargo, Morsi apenas pudo durar 12 meses como presidente constitucional (del 30 de junio del 2012 al 3 de julio del 2013), pues él fue derrocado militarmente por una junta apoyada por los sauditas, la única monarquía teocrática absolutista del planeta y el único Estado totalitario cuyo presupuesto militar sobrepasa al de Rusia, Reino Unido, Francia, Corea del Norte y a cualquier potencia nuclear después de EEUU y China.

Morsi pudo haber sido cuestionado por ser un conservador en temas sociales y un hombre muy apegado a una versión politizada del Islam sunnita, pero fue el mandatario que los egipcios votaron por primera vez en su historia para tal cargo.

Ese cuartelazo no recibió ninguna clase de sanciones por parte de Obama o Netanyahu, quienes se precian de ser paladines de la democracia, pues ambos desconfiaban del gobierno de la Hermandad Musulmana debido a sus lazos con Turquía e Irán.

Morsi, pese a ser un ex presidente, estuvo muy maltratado y con deficiente atención médica. Su muerte muestra lo extremadamente precarias e inhumanas que son las condiciones de los miles de presos políticos egipcios, situación que poca polvareda genera. Mientras Trump y sus aliados hacen mucho ruido por cualquier cosa que suceda en Venezuela (donde el presidente “paralelo” Guaidó tiene libre circulación desde hace casi medio año), poco se denuncia a una verdadera dictadura militar.

Mientras tanto, Trump acaba de declarar que estuvo a punto de ordenar un ataque contra Irán, quien también tiene una república islámica como la que Morsi quiso hacer en Egipto. Los sauditas alientan ello pues Teherán ha impedido que su ofensiva militar en Yemen sea victoriosa. La tragedia del país más pobre de la península árabe, quien ya tiene un cuarto de millón de muertos, es algo que tampoco despierta muchas protestas.

La verdad es que cuando hay unas dictaduras que sirve a ciertos intereses en Occidentes muchos demócratas en esas potencias deciden convivir con éstas, pero si hay gobiernos nacionalistas que han sido electos constitucionalmente pero que chocan con sus ambiciones allí si vale toda clase de ataques.

El resultado de esta clase de políticas ha hecho que Turquía, quien hace siglo dominaba todo el Medio Oriente y es el único miembro musulmán de la OTAN, ahora esté en buenas relaciones con sus anteriores rivales de Rusia e Irán, y que en los países que Occidente bombardeó para democratizarlos (Afganistán, Irak, Siria y Libia) hayan crecido movimientos contrarios a EEUU y la UE.

 

Isaac Bigio

 

Politólogo Economista e Historiador formado en la London School of Economics donde enseñó.

 



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