Europa

May en la cuerda floja: Muchos conservadores quieren sacarla ya y su partido se encamina a la peor derrota de su historia.

Cuando faltaba un día para las euro-elecciones May presentó su propio cuarto plan para buscar una salida negociada en el parlamento, pero ella fue atacada por la inmensa mayoría, incluyendo muchos de sus colegas partidarios y ministros, algunos abiertamente llaman a sacarla del gobierno.

Mientras los tories duros quieren reemplazarla ahora mismo a ella por uno de los parlamentarios de su sector (como Boris Johnson), Michael Heseltine, un ex vice primer ministro conservador miembro de la cámara de los lores, ha pedido abiertamente que los que quieren quedarse en la UE deben votar por el partido liberal-demócrata.

Siendo saboteada por el ala dura pro-Brexit que en plena campaña electoral pide echarla (y algunos coquetean con Farage) y por el ala pro-UE (algunos de los cuales han conformado la nueva lista Cambio UK y otros se acercan a los liberal-demócratas), los conservadores se encaminan al peor resultado de su historia y a que se reduzcan al menos a la quinta parte de los 13,636,684 votos con los que May fue reelecta hace 23 meses.

 

LAS ACTUALES ELECCIONES EUROPEAS Y EL BREXIT

Se suponía que el Reino Unido debió haber salido de la Unión Europea (UE) antes de las elecciones al parlamento de ésta a realizarse simultáneamente en sus 28 países componentes en la cuarta semana de mayo. Sin embargo, como la fecha final fue postergada hasta el 31 de octubre se tuvieron que improvisar en dichas islas esos comicios para el 23 de mayo.

Los grandes golpeados han sido los dos mayores partidos británicos (laboristas y conservadores) quienes se alternan en el poder desde hace más de 8 décadas y quienes controlan más del 85% de las 650 bancas del parlamento. Ambos se comprometieron a implementar los resultados del referéndum del 2016 donde el 52% de los británicos votó por salirse de la UE, pero no ponían de acuerdo sobre cómo debía ser la relación futura con este bloque.

La piedra en el zapato es la frontera física que hay con la UE y que es aquella que divide a la isla irlandesa. Según los acuerdos de paz que acabaron con la peor guerra interna que haya tenido la UE en su historia no debería haber ninguna clase de control fronterizo entre la República de Irlanda y la provincia de Irlanda del Norte que conforma el Reino Unido. Si Londres rompía toda clase de unión aduanera o mercado común con el resto del continente ello implicaría re-establecer controles en dicho borde y con ello dar fin a los acuerdos de paz, mientras que brotes de violencias y nuevos atentados ya se han empezado a dar en Irlanda del Norte.

Para evitar ello la primera ministra Theresa May aceptó una fórmula de transacción mediante la cual durante un tiempo no determinado debería mantenerse un mercado común hasta que se encuentre una solución a ese problema o se cree una frontera entre la unión aduanera europea y Gran Bretaña en el mar de Irlanda, lo cual implicaría que Irlanda del Norte tendría un régimen económico distinto al resto del país, algo que rechazaron los 10 parlamentarios unionistas nor-irlandeses que son cruciales para darle mayoría absoluta a May en la cámara de los comunes. Esta concesión también es rechazada por los conservadores duros que no encuentran razón alguna para salirse de la UE sino van a tener libertad para hacer tratados comerciales con otras naciones, y mantenerse en un tipo de mercado común con Europa les inhibe a hacer ello.

May intentó 3 fórmulas de transacción pero todas ellas fueron rechazadas en distintos momentos en el parlamento. Al final tuvo que empezar a dialogar con los laboristas quienes exigen que si se sale de la UE hay que mantener una forma de unión aduanera y mercado común con Europa, cuestión que May no podía aceptar debido al veto de buena parte de su bancada.

 

SUBEN LOS PRO-BREXIT Y LOS PRO-UE

 

Los laboristas, que en las encuestas figuraban como favoritos para las euro-elecciones y aún siguen siendo los más preferidos para cualquier elección general, empezaron a caer en los sondeos llegando a quedar hasta por debajo de los liberal-demócratas, un partido que fue muy castigado por haber co-gobernado con los conservadores en 2010-15 y que en las elecciones locales del 2 de mayo u europeas del 23 de mayo se ha venido recuperando debido a que se presenta como la mejor alternativa para detener el Brexit.

Todo indica que marchamos hacia el peor resultado de los conservadores en su historia y por un bajón laborista. Para los electores lo que ahora se da es una suerte de nuevo referéndum entre los que quieren salirse ya de la UE (y van a votar por el Partido del Brexit o el UKIP) o los que quieren quedarse en la UE (quienes van a votar por los verdes, liberal-demócratas o Cambio UK).

Dentro de los pro-Brexit la primera fuerza es la de Farage, mientras que el UKIP se ha reducido a su núcleo duro. Dentro de los pro-europeos el grupo independiente Cambio UK no ha despegado (cometió el error de no hacer una alianza anti-Brexit) y los pro-UE deben optar entre secundar a los liberal-demócratas que cogobernaron con los conservadores en 2010-15 (y que disputan al laborismo el segundo lugar en algunos sondeos) y los verdes que son el partido que pidió la amnistía a los indocumentados y que no piensa nunca coaligarse a los conservadores.

De otro lado, hay muchos pro-europeos que van a votar por la lista conservadora, en la cual figura Charles Tannock, un pro-europeo, o la laborista, cuya cabeza en Londres, Claude Moraes es partidario de la UE y de un nuevo referéndum.

Estas elecciones no deciden el gobierno, pero van a ser un barómetro importante que puede ser un primer paso hacia un nuevo referéndum.

 

 

Isaac Bigio

Politólogo economista e historiador formado en la London School of Economics donde enseñó Gobierno y Administración Pública.

 



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