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Máximas XIX de Juan de Portoplano por Jmm Caminero

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El de Portoplano aquella tarde, pensaba que un ser humano, siempre que tuviese salud y edad necesaria, debería trabajar y producir realidades positivas y buenas, para él y para la sociedad. Que todo el mundo debería contribuir al bien de la sociedad y del Estado con su trabajo. Así de ese modo, para todos y para si mismo sería un bien.

– Todos los animales trabajan cada día para vivir y sobrevivir. El ser humano, mientras tenga salud y vida, debería copiar a los animales. Ciertamente, con racionalidad y prudencia y según edad y circunstancias.

– Un ser humano es un ser humano, sea mujer o sea hombre, sea niño o sea anciana. Por lo cual, tú no puedes intentar con tu poder, dominar a otro ser humano, ni quitarle ninguno de sus derechos, que tiene por el solo hecho de ser humano.

– Todas las sociedades y culturas, tiene que autoevaluarse y analizarse los derechos teóricos y reales, que permiten a cada ser humano, sea mujer o sea hombre, sea niño o sea anciana. Porque todo ser humano es sujeto y recipiente de humanidad, de dignidad, de ser humano, y tiene el derecho y el deber de recibir y de respetarle todos sus derechos, que deben ser iguales al resto de los seres humanos, salvando mínimas circunstancias y situaciones.

– Dices actuar bien, pero no soportarías que a quién quieres le tratasen como tú tratas a determinadas personas.

– La empatía correcta en verdad y bondad, es una forma de respetar y amar la dignidad humana propia y de los demás.

– Si un ser humano tiene equis derechos, otro ser humano tiene esos mismos equis derechos. Da lo mismo, se sea mujer o se sea hombre.

– Muchos hablan de la dignidad de la mujer y del ser humano, para ellos saltársela cómo y cuándo quieren y pueden.

– No temas a la muerte, intenta vivir cada día con dignidad y honestidad, en el mayor grado de verdad y de bondad, y así vivirás de forma correcta. No temas a la muerte, pero tampoco la adelantes.

– Hay que soportar el día y la noche, el huracán y el amanecer, el atardecer y el mediodía. Hay que soportar con una sonrisa, si es posible.

– No tomes al otro como un objeto, pero tampoco dejes que el otro te tome a ti como un objeto.

– Una frase, mía o de otro, tiene un grado de verdad y de bondad, y un grado de error conceptual y moral. Usted tiene que averiguarlo.

– No hables demasiado deprisa a otra persona, porque no le dejarás tiempo a reflexionar, por lo cual, la otra persona, no se fiará de lo que le dices, porque creerá, consciente o no, que le estás engañando o mintiendo o embaucando o manipulando…

– Querías que la persona de al lado, la cercana, fuese lo más feliz posible, al menos, por tus actos y palabras, pero la vida ha ido trayendo, las tormentas y los sufrimientos y las penas y las angustias, y la persona de al lado, puede sentirse contenta contigo o infeliz contigo. ¿Qué hacer entonces preguntarás?

¿Pero qué o quién es la persona de al lado…? ¿No es lo mismo, un hijo o una esposa o un hermano o un amigo o un…?

– No puedo cambiar el mundo, solo deseo y quiero entenderlo y comprenderlo en verdad y en bondad. Así de ese modo, todo lo que haga, será más bondadoso y más verdadero, y por consecuencias, será más positivo para los demás, aunque no tenga grandes responsabilidades…

– No proyectes en los demás, los deseos o traumas o heridas que llevas semiconscientemente y semiinconscientemente  en tu cuerpo y tu mente y tu alma. No pienses que el otro tiene las virtudes o desvirtudes, que tenía alguien de tu pasado. Sino analiza el presente y a los presentes según realidad y según verdad.

– Sé prudente, en analizar tus actos y los actos de los demás. Porque los demás, no son todas las personas, ni en todos sus actos buenos, pero tampoco malos. Que no te engañen y no te embauquen en el mal.

– A demasiadas personas sus palabras, le son demasiado grandes y ampulosas, y sus hechos y actos demasiado pequeños y restringidos.

– Deja al otro pensar del modo que piensa, quizás esté en el error, quizás esté en el acierto.

– No aproveches la diferencia, real o supuesta ideológica con otra persona, como excusa para no tratarlo correctamente, porque antes, antes de tener una ideología, antes es un ser humano, y como ser humano se le debe respeto y dignidad humana.

– Si te avisan de que una persona es o hace un tipo de mal, ten prudencia y cuidado, no creas todo, no dejes de creerlo. Examina y ser prudente. Porque tú tienes defectos leves y graves, y esa persona, también. Que no te meta en su error, y te lleve a un mal. Debes defenderte del mal, del mal propio y del mal de los demás.

En el ir durmiéndose el sol, en esta parte del planeta, el de Portoplano regresaba al vientre de su hogar. Cada vez, con más posibilidades que desde fuera puedan saber lo que estás haciendo en tu vida privada, con tantos artilugios. El de Portoplano era consciente, que el mundo estaba cambiando, porque si la casa-hogar-vivienda, pueden conocer, lo que realizas. Estamos a las puertas de una nueva civilización, quizás de un nuevo tipo de ser humano.

http://twitter.com/jmmcaminero        © jmm caminero (02 abril-16 junio 2019 cr).

Fin artículo 1.691º: “Máximas XIX de Juan de Portoplano”.



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