La intervención de EE.UU. en Venezuela


 

The Economist, la revista más leída por las corporaciones británicas, ha calificado a Maduro como el peor presidente del mundo. Sus críticos le sindican de liderar una hiperinflación de un millón por ciento, que los salarios venezolanos sean de dos dólares mensuales, que hay desabastecimiento, que la crisis ha empujado a cientos de miles de venezolanos a emigrar, que las FFAA controlan al país, que hay corrupción y una nueva “boli-burguesía”, y que hay elecciones fraudulentas.

El chavismo retruca que Venezuela es uno de los países que más elecciones ha hecho en el mundo en los 20 años que llevan en el poder,  que ellos disminuyeron la brecha social, que mejoraron la salud, educación y vivienda de muchos sectores, que Maduro ganó las presidenciales frente a otros 4 candidatos y con 2/3 de los votos emitidos y 1/3 del padrón electoral (una cifra superior a la de la mayor parte de los gobernantes de las Américas) y que la crisis es producida por el imperialismo.

Los EEUU, que lanzaron una campaña mundial para boicotear las presidenciales venezolanas y para desconocer el que Maduro jure por su segundo periodo, ahora han instado a Juan Guaidó a que se proclame como presidente interino, al cual le brindan todo su apoyo, y mediante ello buscan un golpe o una intervención militares.

Cuando Trump tiene buenas relaciones con autócratas como la súper-totalitaria y teocrática monarquía saudita, entonces él se calla de todas sus extremas violaciones a los derechos humanos y a los de la mujer. Sin embargo, cuando Washington tiene intereses que defender y decide demonizar a un gobierno como dictatorial para lanzarle una invasión ya vemos lo que esto puede producir. En Afganistán, Irak,  Libia, Somalia, Siria o Ucrania, ese tipo de políticas ha conducido a guerras sangrientas en las cuales EEUU ha invertido trillones de dólares en destruir la infraestructura de muchos de esos países dando paso a la muerte de cientos de miles.

Esa amenaza ahora pende sobre Latinoamérica, donde desde la guerra boliviana-paraguaya de 1932-35 nunca habíamos tenido una guerra total y donde el fantasma de una nueva Siria se halla en el horizonte.

Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, ha roto relaciones diplomáticas con EEUU y ha dado 3 días de plazo a todos sus diplomáticos para retirarse del país. La respuesta del gobierno de Donald Trump es que ellos confiscarán todos los bienes que corresponden a Venezuela y que no se irán de Venezuela, pues para ellos el único gobierno legítimo es el de Juan Guaidó. Además, amenaza con tomar represalias si cualquiera de su personal es detenido planteando que todas las opciones están abiertas, lo que incluye una amenaza de ataques militares.

Los dos países sudamericanos más poblados, Colombia y Brasil, son aquellos que tienen más fronteras con Venezuela y donde recientemente han llegado al poder una derecha dura que quiere derrocar al chavismo y a todo vestigio de izquierdismo. Es muy real la posibilidad de que la situación vaya escalando y que se produzca una intervención externa bajo el argumento de que se hace eso en función del pedido de un supuesto gobierno interino alternativo.

La cuestión central en Venezuela ahora no es si Maduro es o no un buen o mal gobierno, sino el que empiecen a darse en Latinoamérica la clase de guerras hechas por EEUU en el Este. Ya la región ha experimentado invasiones de Washington sobre varios países del Caribe o los golpes que el partido republicano de Trump comandó en chile y otras naciones. En comparación a ello Venezuela es una pieza mucho más difícil de roer debido a que sus FFAA están muy ligadas al bolivarianismo y a Cuba, y a que cuentan con el apoyo de Rusia, Irán, Turquía y China.

Cualquier intromisión de EEUU en su “patio trasero” es algo que va a afectar a la soberanía nacional de toda la región, y va a hacer que la única región del mundo sin armas nucleares ni guerras entre vecinos empiece a desangrarse … y muy fuerte.

 

Isaac Bigio

Analista internacional

 



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