Guaidó : el único “presidente” del mundo que pide que Trump invada a su país para así llevarlo al poder


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Juan Guaidó se ha convertido en el primer “presidente” del mundo en este milenio que le pide a la mayor potencia nuclear que hay que invada a su país para que él, quien nunca participó en ninguna elección general, pueda llegar por primera vez al poder.
Juan Guaidó cada vez más implora abierta y vehementemente a EEUU, Colombia y Brasil para que ocupen su país. Él se ha convertido en el único presidente del mundo reconocido por EEUU que nunca ha gobernado su país y que, además, quiere llegar al poder no mediante el voto de sus compatriotas sino con la imposición de botas militares invasoras.
PEDIR QUE EL COMANDO SUR SE PREPARE PARA ENTRAR A VENEZUELA
El sábado 11 de mayo en un discurso en una zona de clase media alta de Caracas él sostuvo que Carlos Vecchio, “embajador” suyo en Washington, va a coordinar inmediatamente con el Comando Sur de las fuerzas armadas norteamericanas para preparar operativos sobre Venezuela.
Inmediatamente después Vecchio, quien es también un superior de Guaidó en el rango de su partido Voluntad Popular, escribió una carta a dicho comando encargado de hacer todas las numerosas invasiones hechas anteriormente en el Caribe para coordinar inmediatamente un plan de acción. En esa misiva Vecchio se proclama como representante del “gobierno interino” de Venezuela, cuando en la constitución venezolana no existe esa figura (sino la de un “Presidente Encargado” cuyo único encargo fue convocar a elecciones presidenciales en 30 días) a esto se agrega que Guaidó no ha designado un gabinete, ministros o gobierno algunos.
Esta manifestación del 11 de mayo había sido convocada inicialmente con la meta de ser multitudinaria pues se buscaba expresar el rechazo a la detención hecha 3 días atrás a Edgar Zambrano, acusado de haber sido un actor del fallido golpe militar del 30 de abril. Zambrano es el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y líder de Acción Democrática, el mayor partido opositor y también el único que ha gobernado Venezuela durante un tercio de siglo.
DESGASTE DE GUAIDÓ
Sin embargo, esa protesta no movilizó a centenares de miles de aguerridos marchistas sino únicamente a escasos cientos de opositores, según reportan medios que simpatizan con Guaidó, como “Fox TV”, el principal canal pro-Trump. El reportero del “Guardian” de Inglaterra, tan proclive a Guaidó, sostiene que él asistió a esta concentración donde había 150 periodistas y 150 opositores. Después de tener una extraña gran protestas donde la mitad de los concurrentes eran hombres de prensa, en la siguiente concentración que comandó Guaidó, el sábado siguiente (18 de mayo) en otra zona de clase media del este capitalino ya hubo pocos reporteros y el presentador del medio oficial de Guaidó (La Patilla y VPI TV) informó que en dicho mitin había solo “decenas” de manifestantes.
Al sábado siguiente (25 de mayo) Guaidó muestra en su twitter un video donde aparece arengando en Barquisimeto, Estado de Lara, en una concentración donde se perciben nuevamente no muchas decenas de personas. Es claro que su capacidad de convocatoria se encuentra en declive.
En vez de mostrar tener un apoyo popular contra lo que él llama el “tirano” y el “terrorismo de Estado”, Guaidó evidencia que cada vez se torna más y más impopular y que el núcleo central de sus seguidores son gente acomodada de orígenes europeos.
Algo que se destacó en dicha pequeña concentración del 11 de mayo fue una gran bandera estadounidense y también el hecho de que el discurso de Guaidó más se hubiera centrado en hablar a la Casa Blanca y a gobernantes del exterior para pedirles que intervengan sobre Venezuela.
En su discurso no planteó cómo resolver ninguna de las necesidades básicas de la población, ni mencionó sus anteriores objetivos como fueron hacer que la “ayuda humanitaria” traída por aviones militares estadounidenses a las fronteras pudiese ingresar al país, o seguir con los paros escalonados hacia la huelga general indefinida. Todo el eje de su oratoria fue hablar de la importancia de la ayuda internacional y de qué para materializar a esta se requiere tener movilizaciones en las calles y ganar a los cuarteles.
La fuerza inicial de Guaidó es que en enero él sí llegó a movilizar cientos de miles de venezolanos y superar a quienes acudían a las marchas oficialistas. Sin embargo, él ha ido mermando todo su capital inicial porque la inmensa mayoría nacional no apoya, el que su país sea invadido o entre a una guerra civil, que esté sometido a terribles sanciones económicas promovidas por Guaidó y EEUU, o que Guaidó haya querido sacar provecho de los mega-apagones (mientras el gobierno le denuncia de haber estado tras éstos).
Mientras Guaidó más habla de pedir a EEUU que bombardee o entre a Venezuela más pierde puntos dentro de las masas y de los cuarteles, y más hace que Maduro aparezca como el paladín de la soberanía y de la independencia de la nación.
Hace 4 meses parecía increíble que Maduro pudiera resistir la presión opositora pues Venezuela tiene la hiperinflación más alta del mundo (y la única en las Américas en haber superado el millón por ciento anual), con una producción nacional que ha caído a la mitad y con una masiva emigración. Sin embargo, él ha venido queriendo sacar provecho de la polarización entre él y Trump para potenciarse internamente y mostrar que es el bloqueo de EEUU el responsable de las penurias. De esta forma Guaidó al final ha ido trabajando para fortalecer a su Némesis.
¿GUERRA?
Cualquiera que vaya a entrar militarmente a Venezuela no va a destinar cientos de miles de soldados o de millones de dólares para no sacar algún beneficio. EEUU quiere volver a controlar la producción petrolera y mineral de Venezuela, Colombia tiene intereses en el Lago Maracaibo contiguo a su frontera donde está el oro negro, y Brasil sabe que al norte suyo y en la cuenca del Orinoco hay cuantioso oro metálico y muchos minerales estratégicos.
Una guerra de este nueva Triple Alianza contra Venezuela sería mucho más sangrienta y prolongada que la que en 1864-70 hicieron Brasil, Argentina y Uruguay (apoyados por la potencia de entonces, Reino Unido), la cual exterminó a casi todos los varones de Paraguay y le arrebataron a esta república varios territorios.
El problema está en que EEUU, Colombia y Brasil no van a entrar si no ven que van a contar con un gran respaldo popular y militar interno y si ven que esa guerra puede convertirse en un Afganistán o un Vietnam que les salpique. Evalúan que Venezuela tiene 2 millones de soldados y milicianos y la cobertura de Rusia, China y Cuba. Una resistencia prolongada venezolana podría hacer que, en Colombia, Brasil y toda la región se revitalicen guerrillas y fuertes movimientos huelguísticos y subversivos.
Trump, por su parte, hoy tiene como su principal rival a Irán, contra el cual viene mandando una flota tras querer destruir el acuerdo nuclear. Azuzado por la nueva victoria electoral de Benjamín Netanyahu en Israel él considera que los ayatolas chiitas deben ser parados antes que sigan avanzando o se doten de un arma atómica. Para Trump urge detener al llamado “eje de la resistencia” de Irán, Irak, Siria, Líbano y partes de Palestina, Yemen y Afganistán.
Además de ello, Trump no puede invadir Venezuela sin el apoyo del congreso (cuya mayoría acaba de perder) y sin el apoyo expreso de sus aliados europeos y buena parte del Grupo de Lima. El propio ejército brasileño, el mayor de Latinoamérica, se le ha planteado al presidente Jair Bolsonaro pues evalúan que es muy riesgoso generar la primera guerra inter-continental con aviones, tanques y misiles en la historia sudamericana.
Un informe del Washington Post menciona que Trump está descontento con su equipo de asesores al que culpa de haberle querido hacerlo entrar en una guerra en Venezuela en base a reportes que subestimaban la fortaleza del gobierno y sobreestiman a la de Guaidó.
SALIDA
Tras la captura del vicepresidente parlamentario varios diputados han buscado entrar a embajadas o salir del país y Guaidó sabe que Maduro apunta a ir apresando a más y más colaboradores suyos hasta buscar dar con él, cerrar la asamblea nacional y convocar a elecciones legislativas anticipadas, tal como ya lo ha venido alertando.
Guaidó se da cuenta que tras 4 meses de haber intentado provocar un levantamiento popular, un golpe militar o una guerra civil. Poca gente va a los paros o a las marchas que él convoca y que no ha logrado dividir a las fuerzas armadas ni crear su propio contingente armado.
En estas condiciones su única esperanza de supervivencia consiste en dar paso a un diálogo con un acuerdo negociado o provocar una invasión, la cual si no se da puede ir haciendo que sus protestas se vayan enfriando y que él a la postre acabe con una fuerte sentencia.
Mientras tanto diversos medios hispanos de TV en Miami hablan de planes militares para capturar o matar a Maduro, o de hacer un bombardeo inicial masivo “quirúrgico” que destruya el aparato de comunicaciones y estratégico del gobierno. La meta de ello es crear temor y propaganda psicológica a fin de producir deserciones, pero lo que más bien parece que está creando es una corriente de orgullo nacional y patriotismo.
Una persona como Guaidó que durante 4 meses se ha autoproclamado como presidente paralelo sin haber sido electo en las urnas ni apoyarse en las armas, que ha organizado varios hechos de violencia incluyendo un golpe militar, que el gobierno acusa de haber causado mega-apagones, que ha logrado que decenas de miles de millones de dólares en propiedades y reservas estatales en EEUU, Portugal e Inglaterra hayan sido confiscada o congeladas, y que abiertamente demanda la ocupación militar de su nación, es alguien que estaría preso en cualquier dictadura o democracia.
Maduro, por el momento, le ha dejado actuar libremente para demostrar que él no es el verdadero director de la rebelión sino una marioneta de Trump, para evitar dar pretextos para una gran protesta o invasión y para irlo desacreditando empujándolo a que caiga en la desesperación de pedir que su patria sea invadida y que dilapide su inicial capacidad de movilización.
A pesar que no se descarta que EEUU financia grupos armados como los de la “contra” de Nicaragua o que haga algunas acciones militares directas sobre Venezuela, lo cierto es que hoy Maduro se viene valiendo de todo el accionar pro-EEUU de Guaidó para consolidarse en el poder y pasar a la contraofensiva.
El lunes 20 de mayo los chavistas realizaron una concentración para recordar el primer aniversario de su victoria electoral en el 2018. En ésta había decenas de miles de concurrentes en un día laboral, mientras la de Guaidó realizada dos días atrás solo tuvo en un día festivo –según la prensa afín al “presidente encargado” – “decenas” de concurrentes.
En la concentración de Guaidó del 18 de mayo él había bajado el tono radical de sus discursos, lo que denotaba que las conversaciones con el gobierno en Noruega estaban rindiendo frutos. Sin embargo, apenas Maduro dijo el lunes 20 que él iba a proponer adelantar las elecciones para renovar a la Asamblea Nacional, Guaidó ha vuelto con sus amenazas de pedir “cooperación” al Comando Sur de las fuerzas armadas de EEUU.
Mientras Guaidó más llama a la ocupación militar extranjera más peso pierde dentro de los venezolanos, pero si él no demanda ésta teme que pueda quedar reducir a nada. Si hay elecciones parlamentarias él está inhabilitado de candidatear y los partidos que le han apoyado han quedado tan desgastados que difícilmente pudiesen volver a repetir el triunfo que lograron en diciembre 2015, por lo que deberían contemplar la abstención o tratar de prevenirlas con una nueva aventura violenta o militar.


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