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En España uno de cada 7 menores de edad ha jugado a las apuestas online

En España uno de cada 7 menores de edad ha jugado a las apuestas online

Quien diga que su hijo adolescente usa menos el celular ahora, que antes de la pandemia, miente. Las largas cuarentenas y la imposibilidad de los jóvenes de socializar fuera de sus hogares también cambiaron las formas de entretención y promovieron en ellos el gusto por el juego online.

Prueba de eso es que según los resultados de una encuesta efectuada en España por la organización sin fines de lucro Ludópatas Asociados en Rehabilitación del Principado de Asturias, LARPA, uno de cada 7 menores de edad reconoce haber jugado en algún sitio de apuestas online.

La mayoría de las veces, esta situación ocurrió sin que los padres o adultos responsables se enteraran, lo que implica que los adolescentes también suplantaron la identidad de sus familiares mayores para poder ingresar a los sitios de entretención.

Jugar a los casinos desde el móvil: cuando la accesibilidad dificulta el control

Es que la posibilidad de jugar al casino desde el móvil que ofrecen algunas páginas ha facilitado el acceso a estos sitios sin ningún tipo de control parental.   Los menores, muchas veces conocen mejor que los padres el funcionamiento de los celulares, y de ese manejo fluido, a la apuesta -sobre todo en tentadores videojuegos o E-sports de moda- sólo hay un paso.

Respecto a las aplicaciones móviles a las que pueden acceder los jugadores menores de edad, hay ciertos aspectos que los adultos responsables de ellos debiesen tener en consideración.

La principal es comprobar que el sitio cuente con las certificaciones respectivas de calidad y funcionamiento, no vaya a sumar al problema de la falta de control de la conducta virtual del menor, la posibilidad de que este sufra una estafa virtual.

Según los estudios especializados en este segmento de la población, los motivos que tienen los adolescentes para apostar online son básicamente tres: Sentirse parte de un grupo por imitación,  ganar dinero con el juego y demostrar sus habilidades ante sus pares.

Esta situación sería manejable, pero lamentablemente los menores cada vez pasan más horas del día conectados a sus móviles o jugando en línea, con todas las secuelas que ello acarrea.

En este sentido, la Academia Americana de Pediatría destaca que los menores de entre 6 y 18 años solo debiesen utilizar celulares y aparatos electrónicos un máximo de 2 horas diarias.

Ello debido a que el excesivo uso de los dispositivos móviles entre los jóvenes ha aumentado las tasas de depresión, ansiedad, déficit de atención, y problemas de vinculación, además de afectar la calidad del sueño de los menores.

No se trata de sobrerreaccionar prohibiéndoles el uso del móvil, o de tapar el sol con un dedo diciendo que en su hogar esto no ocurrirá, sino de tomar las precauciones necesarias para evitar sorpresas desagradables.

El objetivo final es que los adolescentes no se alejen de sus familias, ni dejen de experimentar la realidad, solo por sentirse parte de una comunidad online, donde para ser aceptados solo les basta una pantalla.

En este sentido, los especialistas aconsejan a los adultos dar el ejemplo y no estar a todas horas pendientes de sus móviles.

Además, es positivo limitarles el acceso a los dispositivos electrónicos y negociar un máximo de horas en que podrán estar conectados, junto con exigirles que apaguen el  móvil en las horas de comida cuando las familias normalmente se juntan para conversar e intercambiar opiniones.

Asimismo, junto con exigirles un buen rendimiento académico, hay que darles  responsabilidades para cumplir dentro del hogar en sus horas libres,  vinculadas por ejemplo al orden de la casa, cuidado de mascotas o compras semanales de víveres.

En tanto, animarlos a realizar pequeños trabajos remunerados para sus familiares o vecinos también les servirá para aprender a gestionar mejor sus tiempos, y valorar el esfuerzo de sus padres por cubrir sus necesidades.

Por último, pero no menos importante, es bueno que los adultos gestionen un calendario familiar que les permita definir los días y horarios en que realizarán actividades recreativas junto a los adolescentes.

No olvide que la ludopatía o adicción al juego es una enfermedad seria y hay que hacer todo lo necesario para evitar que los menores la sufran pues el número de pacientes jóvenes en centros de ayuda como LARPA ha aumentado en los últimos años.

De hecho,  según estadísticas de la organización, mientras los jóvenes de entre 20 y 30 años atendidos en 2016 representaban solo un 3,92 por ciento del total, en 2021, ese  porcentaje aumentó a casi el 21 por ciento.

 

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