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Opinión

Cuestiones sobre Dios, IX por Jmm Caminero

Dios sea real en sí, o no lo sea, sea un invención o un descubrimiento, sea una necesidad humana o no lo sea, sea de un modo o sea de otro tiene una enorme simplicidad y complejidad, es decir, es poliédrico y multifuncional, podríamos indicar. Dios, sea existente o no, nos supera, por lo tanto, creo que es un tema o una cuestión, cada uno según su estado, según, su realidad, según sus circunstancias, no puede dejar de pensar y reflexionar y buscar durante toda su existencia. Ciertamente, con la limitación humana de cada ser humano. Por lo cual, nos fijaremos en algunos aspectos, de los cientos de existentes en este tema o cuestión…

– Dios, me decían de joven, es como una tarta, dicho con todo respeto, cada uno, coge el trozo que quiere o que puede.

Aunque esta metáfora es muy limitada en sí, si puede explicar algo de la relación del ser humano con el tema de la metafísica en general, es decir, con las cuestiones que son esenciales para el ser humano, las conteste de un modo o de otro, es decir, sobre Dios, sobre la muerte, sobre el alma, sobre el Juicio Particular, sobre la Eternidad del ser humano, sobre el Cielo o sobre el No-Cielo.

Por tanto, una palabra o una frase, puede aclarar algo o ennegrecer una realidad, o estas realidades, puede llevar a escandalizar a otras personas. Pero el interlocutor, siempre, debe tener la prudencia, de valorar todo con ponderación, porque no es lo mismo, algo dicho en un plan festivo que en una cátedra universitaria, algo indicado en un manual de filosofía que algo dicho entre amigos, algo en una conversación, que dialogan tres o cuatro personas, que algo indicado en una conferencia, etc. Por lo general, en las conversaciones rutinarias y diarias y particulares, jamás se puede terminar y matizar una cuestión, porque intervienen unos y otros, etc. Es fácil, caer en respuestas analógicas, generales, no matizadas, mal expresadas y mal entendidas… Yo, solo puedo indicar, que las concepciones, afirmaciones o negaciones, indicadas en mis palabras, en todos mis escritos, en todos mis artículos, el interlocutor o lector o receptor de ellos, sea muy prudente, y sea y tenga piedad del escribiente.

Por consecuencia, he comprobado muchas veces, que ante el tema de Dios, todo el mundo tiene ya una idea previa, diríamos ya sufre unos aprioris, sociales o culturales o ideológicos o familiares o psicológico o incluso metafísicos, y se acerca a Dios, según esos patrones anteriores, es decir, si ya ha llegado a la conclusión de que todas esas cuestiones son invenciones humanas, y no son reales, tomará del ambiente todos los argumentos que favorezcan dicha realidad, si por el contrario, está en otra posición, pues hará lo mismo.

Pero el problema de Dios, es tan esencial, para el ser humano, que cada uno según su saber y sus circunstancias, tiene que durante su vida, tratarlo o estudiarlo o analizarlo o ponderarlo. Y tiene el deber y el derecho, hacia si mismo y hacia los demás, porque aceptar que existe Dios, o aceptar que no existe, llevar una vida moral según Dios o no llevarla, puede tener consecuencias buenas o malas para si mismo, para los demás, incluso para las generaciones futuras, que nazcan de esa persona, o se relacionen con esa persona. O dicho de otro modo, según el poder o difusión que esa persona tenga en el mundo o en la sociedad o sobre quién influya, porque al final, nadie sabe o conoce, las influencias que otras personas tendrán, el papel o el lugar en el mundo que otras personas dispongan, porque el futuro no es desconocido en gran modo, igual que también el presente, el presente en muchos sentidos…

– Ninguna jerarquía religiosa, ni ninguna religión, ni menos de las diez o veinte más importantes del mundo, pueden permitir, que ninguna de sus facciones, de sus seguidores, en nombre de su Dios persiga a las personas de otras religiones.

No puede permitir ninguna religión, tengan las tradiciones que tengan, tengan los grupos o subgrupos ideológicos que tengan, permitir que en su Nombre se persiga a personas de otras religiones.

Si de verdad dicen amar a Dios, respetar a Dios, honrar a Dios, ninguna persona de ninguna religión, puede permitir perseguir a otra persona, que cree o no cree en Dios, porque crea en Dios o deje de creer.

No persecución, no solo no producirle ningún mal, ni sancionarlo, ni castigarlo, pero menos aún darle muerte. Ni obligarle a convertirse a una religión a la fuerza o con violencia, ni castigarle porque no crea en Dios.

Si de verdad las jerarquías religiosas, de todas las religiones del mundo, especialmente las grandes religiones, si de verdad creen en Dios, no pueden permitir que ninguno de sus fieles, ni de sus grupos, se basen o fundamenten en su propia religión, para perseguir, perseguir de ninguna manera o forma, a ninguna otra persona de otra religión, o que no tenga ninguna.

Para terminar, si las religiones, quieren perdurar en el mundo, tal como hoy está el desarrollo de la ciencia y la técnica y la filosofía, si de verdad quieren perdurar, y ser una fuerza positiva en las sociedades, deben intentar reformar conceptos e ideas y prácticas. De lo contrario, aunque no lo crean, en un mundo de una enorme capacidad de información, el agnosticismo y el ateísmo se irá desarrollando y amplificando aún más. Pero no solo en Occidente, sino en todo el mundo. Hoy, si de verdad un colectivo cree en un Dios, no puede perseguir de ninguna forma a otro colectivo, que cree en otra definición de Dios. De existir Dios, cuándo vea esto, le parecerá una irracionalidad y crueldad sin nombre y sin límite.

http://twitter.com/jmmcaminero   © jmm caminero (19 abril-06 mayo 2019 cr).

Fin artículo 1.644º: “Cuestiones sobre Dios, IX”.



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