google.com, pub-1060934438379655, DIRECT, f08c47fec0942fa0
Mundo

Alan García y Alfonso Ugarte

Después de haberse pegado u  tiro en la mañana del 17 de abril el ataúd sellado de Alan García fue velado en el local del Partido Aprista Peruano que queda en la Avenida Alfonso Ugarte.

Esta importante arteria del centro de Lima lleva el nombre Alfonso Ugarte, el coronel que en la guerra con Chile – según cuenta la historia oficial – se lanzó el 7 de junio de 1880 desde lo alto del morro de Arica con su caballo para evitar que sus enemigos puedan capturar la bandera peruana.

Éste es el suicidio más célebre que se haya dado en el Perú antes que el que cometió García quien fuera presidente en 1985-90 y 2006-11.  

Entre ambos hay una gran diferencia. Ugarte murió luchando, dentro del contexto de un feroz combate militar y ofreciendo su vida para evitar que su persona y su estandarte sean mancillados. 

ALAN 

García quiso evitar pasar la primera noche de su vida en la cárcel. Él juraba ser inocente y sabía que el martes 23 iba a declarar Jorge Barata, quien fue el representante de Odebrecht y quien ya antes reconoció que su firma sobornó con millones a los ex presidentes Alejandro Toledo (2001-2006) y Ollanta Humala (2011-16), así como a la ex alcaldesa centroizquierdista de Lima Susana Villarán y a la lideresa de la mayor fuerza parlamentaria Keiko Fujimori.

Si él sabía que su conciencia estaba limpia debió esperar a que Barata confirmase su inocencia, y que su estancia en la cárcel hubiese demorado pocos días, tras lo cual él podría salir como un mártir y un héroe que levantase su imagen y la de su partido.

En su carta de despedida García dijo que él, a quien le faltaba poco para cumplir sus 70 años,  ya había cumplido la misión de su vida, la cual fue haber llevado al aprismo al gobierno en dos oportunidades. Sin embargo, Luis Bedoya, el líder del partido aliado suyo en las últimas presidenciales (PPC) viene de cumplir 100 años y en su ancianidad sigue aconsejando y alentando a sus huestes quienes le consideran como su gran maestro.     

García empezó a liderar al aprismo a inicios de los ochentas, cuando este era el partido más perseguido y con más mártires y encarcelados que haya tenido el Perú. Su padre y miles de antiguos apristas supieron templarse en las mazmorras, pero él, quien siempre se enorgulleció de haber sido lo suficientemente listo como para eludir cualquier prisión, prefirió quitarse su vida antes que querer pasar su primera noche en una cárcel (la misma que, además, no hubiese sido una junto a delincuentes comunes o en condiciones insalubres).

Al dispararse a sí mismo él también fulminó una historia de casi un siglo de resistencia que sembró el joven Víctor Raúl Haya de la Torre al ser perseguido y exiliado por Augusto Leguía . A diferencia de todos los cuadros históricos del aprismo que aguantaron terribles prisiones para luego aprovecharlas como un bumerán contra sus perseguidores, García entró en pánico ante la primera oportunidad de tener que dormir por primera vez en su vida bajo rejas.

Para la gran mayoría de los peruanos, que inicialmente festejaron todo intento de que pueda ser arrestado, su suicidio ha sido visto como lo inverso a un acto heroico como el que realizó Ugarte. Muchos lo ven como un intento de evadir la justicia o que su fortuna sea incautada y que pueda pasar a sus herederos. 

MUERTE CONTROVERSIAL

 Usualmente cuando muere un antiguo presidente del Perú el grueso de la población le despide con respeto y consideración, pero esto no ha pasado con el caso de García, ante quienes muchos peruanos han producido numerosos cuestionamientos y memes en las redes sociales.

García fue el primer peruano en haber sido electo con millones de votos. De hecho los casi 3,5 millones de sufragios que obtuvo en 1985 equivalía a la suma de los votos con los que ganaron los triunfadores de las anteriores 4 últimas elecciones presidenciales en las anteriores 3 décadas. Una persona que hubiese llegado a tal popularidad en otras latitudes condujo a cientos de miles a despedirle en su entierro.

No obstante, todas las fotos que se pueden ver evidencian que la caravana humana que marchó junto al féretro de García era de apenas medio kilómetro y la gente que estaba allí se contaba por millares, no decenas de miles. Este número era bastante inferior a la de las recientes marchas contra la corrupción que he presenciado en Lima y que han movilizado a decenas de miles durante kilómetros.  

Muchos periodistas importantes del país incluso lamentaron su muerte pero porque no se hizo justicia al llevarlo a la cárcel, investigarlo y posteriormente poderle despojar de todo lo que él habría supuestamente haber hurtado del dinero público. 

DUDAS

 Así como hay algunas versiones que dudan que Ugarte haya muerto en el combate de Arica y que especulan que él, siendo un hombre de fortuna, sobrevivió la guerra y vivió bien en otras latitudes, hoy no faltan muchos peruanos que desconfíen de la versión oficial del suicidio de García.

En las imágenes mostradas por la TV que fue a filmar la captura de García se le ve a él caminar dentro de la casa, no se escucha disparo alguno y nunca aparece una camilla o una ambulancia ni ningún equipo paramédico especializado en socorrer heridos. Solo se ve salir de dentro de la residencia del ex presidente a un 4×4 con lunas oscuras (presumiblemente de propiedad de García, pues los de la policía estaban afuera con las insignias de ésta), sin que se pueda ver quién estuviese adentro y sin que se viese ni una gota de sangre, la cual debió ser mucho por ser un disparo a la nuca, ya sea salpicando desde ese carro o en el garaje o su entorno. Tampoco ningún reportero ni aficionado filmaron el ingreso de García al hospital.

Han circulado por las redes sociales  una tomografía tridimensional del cráneo de García donde se ve que la bala atraviesa por toda la nuca destrozándole y una foto tomada con un celular de lo que parecería ser el cuerpo sangrante de García sobre una cama hospitalaria, pero ninguna de éstas tiene un carácter oficial y solamente pudieron aparecer burlando la confidencialidad médica.

Quienes dudan creen que dicha foto es trucada o no es del setentón y obeso García, sino de alguien con menos edad y barriga. También ha circulado la foto de una mujer en el único aeropuerto internacional que tiene Lima y Callao que es muy parecida a García sugiriendo que sería la del expresidente disfrazado para abordar un vuelo al exterior.

Hay quienes dicen que la tomografía y los rayos X del cráneo de García evidencian que él debió haber muerto instantáneamente y que no sería posible que durante las 3 primeras horas  del incidente se hablara de operaciones y tres paros cardiacos.

Usualmente cuando se vela a una persona se le ve el rostro, pero en este caso el féretro fue sellado y sin que su cadáver hubiese pasado por la morgue. Encima el cadáver ya ha sido incinerado con lo que no queda posibilidad alguna para que sea vuelto a abrir para ser examinado.

No hay imágenes del arma ni del cuarto donde se produjo el disparo ni del auto donde fue transportado su cuerpo sangrando.

Se puede decir que ello son conjeturas y parte de teorías conspirativas, y que debe haber habido procedimientos clasificados donde personal médico, paramédico, policial y judicial hayan confirmado la versión oficial.

No queremos decir que García no se hubiese matado, pero muchos peruanos conocen de muchas tretas que ha hecho antes García para evitar caer preso y algunos sospechan que él ande hoy escondido o en el exterior habiendo tramado un ardid gracias a su astucia, a sus millones y a sus influencias.  Para evitar esas dudas se requiere más evidencias que deberían ir saliendo a flote.

 HAYA Y ALAN

 Entre la muerte del fundador del aprismo y de su último líder hay una gran diferencia. Cuando Haya falleció en 1979 su entierro fue uno de los más populares que haya habido en Perú y hasta sus adversarios reconocían la partida de una figura histórica.

Los enemigos de Haya siempre le cuestionaron sus alianzas contra natura y sus oscilaciones políticas, pero todos reconocían que había soportado cárcel, persecución y clandestinidad y que había liderado a un partido que llegó a tener miles de presos.

En cambio, García es alguien quien nunca pasó por rejas ni lideró a un partido clandestino, y que, más bien, ante la primera posibilidad en su vida que pudo haber entrado a una cárcel, prefirió quitarse la vida. Su acción implica lo inverso a la mística de Haya que llamaba a aguantar y resistir toda persecución hasta lograr la victoria.

Cuando García se suicidó exactamente 40 años después de la de Haya no ha habido mucho pueblo en su cortejo fúnebre y la mayoría de los peruanos lo consideraban un corrupto, mientras que no faltan diversos comentarios que hasta dudan de su muerte.

La “Casa del Pueblo” seguirá quedando en la Avenida Alfonso Ugarte, pero la persona que lideró a  ésta en sus últimos 3 ½ décadas no pasará a la historia como alguien que cometió un suicidio por su patria y su bandera.    

 

Isaac Bigio

Analista Internacional

Politólogo economista e historiador formado en la London School of Economics donde enseñó política latinoamericana



Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Botón volver arriba
Cerrar