Europa

Ahora May pide postergar el Brexit hasta mayo

Cada vez se le reducen las opciones a la primera ministra británicas más débil que haya tenido Elizabeth II, quien ya no puede lograr ninguna mayoría clara ni en el parlamento británico, ni en su parlamento, ni en su gabinete.

 

La primera ministra británica Theresa May anunció hoy que va a pedir una nueva extensión del plazo de salida de la Unión Europea, que ahora está fijado para el 12 de abril, para que se dé antes del 22 de mayo, antes de las elecciones europeas.


Ella inicialmente barajó la posibilidad de pedir al parlamento que por cuarta vez vote su plan con un nuevo chantaje. Si antes fue o votan por mí o habrá un Brexit sin acuerdo, luego o no Brexit y después el alargar el Brexit, ahora quería poner la disyuntiva a los parlamentarios oficialistas que si no votaban por su plan ello implicaría automáticamente un voto de censura a su premierato y, por ende, su caída inmediata con el consiguiente riesgo que se adelanten elecciones generales y que en ellas pueda ganar Jeremy Corbyn.

Sin embargo, no se atrevió a dar tal paso, pues sabe que ni con esa nueva amenaza iba a lograr el voto de los 10 parlamentarios unionistas de Irlanda del Norte ni de una veintena de parlamentarios brexiteros duros de su propio partido.

 

Nuevas acciones

 

Ante dicha incapacidad ahora ha pedido reunirse con Corbyn para confeccionar un plan conjunto. No obstante, esto parece muerto antes de nacer, pues ella quiere condicionar a los laboristas a que se acepten la esencia de su plan, mientras que Corbyn no va a transar con nada que no incluya una unión aduanera, algo que ella prometió no hacer en su manifiesto electoral, y que ha de ser vetado por una gran parte de su bancada. Además, Corbyn no está interesado en salvarla, sino en apresurar su caída pues sabe que las encuestas le favorecen y que si se adelantan las elecciones él las ganaría mientras que los tories andarán muy divididos y en bajada.

El parlamento deberá votar una moción que presentará Yvette Cooper, la antigua rival de Corbyn en el laborismo, junto a algunos conservadores para que el parlamento vote por cuarta vez desechar un Brexit sin acuerdo, pero esta vez bajo una ley, y no solo una recomendación, que deba acatar el gobierno.

Tal como están las cosas todas las 3 propuestas que ha presentado May y las 12 que han presentado otros parlamentarios sobre el Brexit han sido rechazadas por la cámara de los comunes, siendo la única que sí ha podido conseguir una mayoría absoluta la de rechazar un Brexit no pactado con la UE.

May, por su parte, empieza a virar hacia buscar una componenda parlamentaria, mientras algunos de sus ministros aceptan la posibilidad de ir a una unión aduanera, un mercado común o un referendo.

Tal como están las cosas las únicas fórmulas de transacción que podrían darse sería una variante intermedia entre salirse de la unión política con Europa pero mantener con ésta una unión aduanera o un mercado común (la primera excluye libre movimiento de personas, y la segunda no).

Mientras tanto, la UE es la que decide cuánto tiempo va a dar a Reino Unido para salirse, y por ahora, es ésta la que tiene la sartén sobre el mango y quién va a exigir más concesiones. Si hay una postergación, la UE va a querer que éstas sean hasta mucho después de las elecciones europeas y de que en julio se instale el nuevo euro-parlamento y luego éste vaya adoptando nuevos directivos y planes, por lo que la UE propone que el plazo del Brexit se dé hasta fines del 2019 o del 2020.

La UE, incluso, quisiera presionar a que Londres acepte un nuevo referéndum, pues ya son varias veces que esa es su política cuando en otros países los plebiscitos votan en contra suya y luego la UE pide revisar esas decisiones hasta revertirlas.

 

Euro-elecciones

 

Cualquier plazo posterior al 22 de mayo debería ser uno largo y que obligue al Reino Unido a participar en las elecciones europeas y volver a tener euro-diputados. Si hace 5 años, cuando fueron las últimas euro-elecciones, el UKIP y Nigel Farage se convirtieron en la primera fuerza en Inglaterra y con ello presionaron a los conservadores a prometer y organizar un referéndum sobre la UE, esta vez el UKIP está muy minimizado y muy corrido hacia el extremismo anti-musulmán y la ultraderecha, mientras que Farage les ha abandonado y no tiene ningún partido real, en tanto que el viento no sopla en favor de los euroescépticos sino de los pro-europeos.

Si en esos euro-comicios se impone el actual giro que se opera en las mayorías (de desplazarse desde el anti-europeísmo hacia el pro-europeísmo), las condiciones para el Brexit se irían diluyendo y hasta revirtiendo.

En medio de este impasse donde nadie puede imponer su visión sobre el Brexit lo lógico sería dejar que sea el pueblo quien desempate y dirima, pero los conservadores no quieren arriesgarse a adelantar las elecciones generales o convocar a un referéndum pues temen que van a sufrir una derrota.

Tal es el grado de división total en el oficialismo que si hay comicios generales, los tories podrían sufrir una paliza similar o peor que la que tuvieron en 1997 cuando el laborismo les sacó del poder, aunque esta vez no sería en manos de un moderado algo afín a ellos (como era Tony Blair) sino de un radical que va a querer desarticular por completo todas sus políticas (como es Corbyn).

 

Callejón sin salida

 

Mientras tanto la petición que pide al parlamento revertir el artículo 50 y el Brexit ya supera las 6 millones de firmas (la más grande presentada en la historia al parlamento británico) y es abiertamente respaldada por el ex primer ministro conservador John Major y el actual alcalde capitalino laborista Sadiq Khan. Esta es una opción que no ha sido descartada y que es algo que agradaría a la UE y a la mayoría de Londres, Escocia, Irlanda del Norte, Gibraltar y de varios distritos de Inglaterra y Gales.

Los brexiteros duros dentro del conservadurismo andan divididos entre no transar con el plan de May y quienes, como Boris Johnson, están dispuestos a apuntalar a May hasta que pronto se retire del cargo y poder reemplazarla. Ambas estrategias corren varios riesgos. La primera juega a que se produzca un Brexit duro y no negociado de facto el 12 de abril, y la segunda a que un tory aún más euroescéptico que May la sustituya en el comando del partido y del gobierno.

Empero, lo primero no es fácil que se dé debido a que May y la mayoría parlamentaria (así como la UE y todos los gremios empresariales y laborales) no quieren ello y buscarían una fórmula para evitarlo. Y lo segundo también conlleva a otra parálisis pues si Johnson o cualquier brexitero duro llega al liderazgo del conservadurismo habría más deserciones en sus filas, aparte de los 4 parlamentarios tories que han ido renunciando al partido, y varios moderados le harían la vida más imposible a cualquier primer ministro duro que lo que hoy viene padeciendo May, para lo cual se debería convocar a elecciones generales.

Estamos entrando, por ello, a una serie de círculos viciosos y a que May se vaya quedando sin opciones. Es difícil predecir qué puede pasar, pero, por el momento, lo que parece más probable es una postergación mucho más larga y que en un plazo relativamente no muy extenso se llame al pueblo a que emita su veredicto, ya sea mediante unas elecciones generales o un nuevo referéndum.

 

Isaac Bigio
Politólogo economista e historiador formado en la London School of Economics donde enseñó ciencias políticas
MINKA NEWS

Minka News (Diario Ibero-Americano de Londres)

 



Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Botón volver arriba
Cerrar