Adagios XL de Juan de Portoplano por Jmm Caminero


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Se levantó el de Portoplano, aquella mañana muy cansado por dentro, había tenido sueños, sueños de los que la razón crea monstruos, como nuestro antepasado Goya. No sabía como intentar combinar de forma correcta la racionalidad y la irracionalidad, el sentido común y el saber ortodoxo. Como siempre partió hacia su paseo diario, pero con una zozobra pena muy elevada. Temiendo el futuro a corto plazo, el futuro a medio plazo. Temiendo que el suelo patrio se convirtiese en otra corrida de toros.

– La oratoria debe estar al servicio de la verdad, de la realidad-verdad.

– El pueblo, cada individuo, tiene que seguir hablando, consigo mismo y con los demás, y utiliza la lengua-habla de la que dispone.

– Todo cambia, lo queramos o no. También el idioma, también tú.

– Dicen que tengo que alcanzar o debo la perfección. Pero qué perfección. Me dicen que en todos los campos. Pero les digo y me digo a mi mismo: ¿en qué medida me fijo para alcanzar esa perfección? ¿De mi ser como ser humano, o de mi oratoria o de mi pensamiento o de moralidad y actos…?

– Espero poder continuar hablando con el idioma de mi nacimiento, pero que exista un traductor universal, a las más de cuatro mil lenguas naturales del mundo, y así pueda entenderme con cualquier ser humano de cualquier lengua del mundo.

– No puedo obligarte, ni sé, ni quiero, ni deseo a que creas en Dios. Pero acepta que un Dios altamente moral y racional es todavía necesario para que la humanidad sobreviva, sobreviva como especie.

– Miramos al siglo veinte, y el alma se nos cae a pedazos, a veces, de enorme alegría, a veces, de enorme tristeza. En el siglo veinte la humanidad alcanzó los grandes hitos, en lo bueno, y en lo menos bueno.

– Si no controlas tu carácter de forma ortodoxa, en el saber, y en la moralidad, al final, serás  presa de todos los vientos internos y exteriores, y fracasarás en muchos aspectos de tu existencia.

– No puedo, ni debo decirte lo que debes de hacer, pero si puedo indicarte, si tal idea o concepto o dato en el que te basas, quizás sea erróneo.

– Hemos intentado elevar la significación del idioma, tanto en la forma como en el contenido, tanto en el significante como en el significado.

– Si el ciudadano medio entiende cinco mil palabras, solo entiende cinco mil palabras, es decir, cinco mil perspectivas de realidades, si entiende cincuenta mil palabras, entonces comprende cincuenta mil perspectivas de objetos, realidades, cosas, conceptos, ideas…

– Muchas crisis económicas se debe, a que la mayoría de los hablantes de ese territorio, no saben y no conocen suficiente saber, suficientes palabras correctas, correctas según los saberes ortodoxos.

– Tienes que tener un oficio o profesión, para entender el mundo, para entenderte tú en el mundo.

– Durante siglos se ha hablado de la perfección de las lenguas clásicas. Durante años me he preguntado por qué la perfección de las lenguas clásicas. Durante años, me he esforzado, para perfeccionar, en mi modestia la lengua que me ha tocado en suerte, en la que nací y entendí el mundo.

– No soy mejor que usted, pero por favor, no me margine y me desprecie tanto, porque si lo hace, se estará usted despreciando a usted mismo, porque en esencia soy igual que usted.

– Atado a las circunstancias y las situaciones. Esto es lo que cada ser humano es y está.

– Todos, todos quieren sobresalir, todos quieren ser geniales en sus respectivas vocaciones y profesiones, todos. Yo, yo también he caído muchas veces, en ese deseo o pasión o tentación. Pero ahora he aprendido, que al final, los que dicen si una producción es genial, o una persona lo ha sido, son los demás. Por lo cual, no conoces el juicio de los demás. Nunca lo sabrás completamente. Hoy será uno, quizás, quizás dentro de cien años, si es que permanece tu producción, quizás piensen otra cosa.

– No quieren crear mecanismos, para que toda la cultura que se produce siga existiendo dentro de cien años. Toda es toda. Porque temen que entonces se revise todo. O dicho de otro modo si de la generación del 27 solo quedan cincuenta autores, pues se reparten el pastel de la posteridad y de la gloria esos cincuenta, pero si quedasen obras de ese periodo de mil autores, pues entonces quizás habría que revisar muchas aptitudes y actitudes y contenidos y formas. Y eso, eso es lo que no quieren, por eso no quieren crear archivos, para recoger todo lo existente de hoy y de ayer, para que se vaya perdiendo y destruyendo… ¿Sí o no, o cuánto de sí y cuánto de no…?

El de Portoplano después de su paseo matinal regresó a su estancia, para seguir plasmando en el papel, ideas y palabras y frases y conceptos, que hiciesen a los humanos más libres y más verídicos y más verdaderos y más bondadosos. Ese era su oficio que casi nadie valoraba entre sus conocidos y sus desconocidos.

http://twitter.com/jmmcaminero        © jmm caminero (06 enero-14 abril 2019 cr).

Fin artículo 1.615º: “Adagios XL de Juan de Portoplano”.

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