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Reino Unido.- Dilema Neoliberal : El mayor partido pro-UE puede ayudar a que se realice el Brexit

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Jo Swinson corre el riesgo de terminar ayudando a que se realice un Brexit
El Liberalismo Democrático tiene hoy en sus manos el futuro del Reino Unido. Este es el partido que más demanda quedarse en la Unión Europea, aunque las acciones de su nueva lideresa Jo Swinson puede que trabajen a la postre exactamente para favorecer lo opuesto: un Brexit duro y rápido.
Swinson llegó a ser electa jefa de su partido al mismo tiempo que Boris Johnson lo fue del conservadurismo (y, por ende, del gobierno británico). Ambos asumieron el control de su respectivo movimiento político a poco de las elecciones de mayo al parlamento europeo. En estos comicios los Lib dems (liberal demócratas) obtuvieron el mejor resultado de toda su historia, pues, por primera vez, quedaron segundos a nivel nacional y primeros en Londres y en Islington (el feudo de Jeremy Corbyn).
En cambio, los tories sacaron el peor resultado que hayan tenido desde que se introdujo el sufragio universal. Sacaron menos del 9% de los votos a nivel del Reino Unido y quedaron quintos, por debajo del recién fundado Partido del Brexit, de los lib-dems y de los verdes, además a mitad del porcentaje de los laboristas (cosas que nunca antes habían pasado).
A la semana de que ambos llegaron al liderazgo de sus respectivos partidos los lib dems desbancaron a un conservador en la última elección para renovar a un parlamentario que se dio antes de los comicios generales.
Boris Johnson se convirtió en el primer premier británico que perdió todas sus primeras 10 votaciones en el parlamento. Además es el único en la historia que fue amonestado unánimemente por la corte suprema por suspender el parlamento. Encima produjo la expulsión y salida de al menos 23 de sus parlamentarios de su bancada, la cual se redujo a una que estaba al menos 25 votos menos que la mayoría absoluta.
Mientras Johnson perdía miembros en la cámara de los comunes, Swinson reclutaba parlamentarios disidentes del laborismo y del conservadurismo. La bancada lib dem pasó de 12 a 21. Ese crecimiento se había dado en pocos meses. Además, había otros parlamentarios independientes que hacían alianzas con los lib dems.
JO SWINSON SE SENTÍA EN LA GLORIA.
A los avances de su partido se sumaba el reciente pacto hecho con el Partido de Gales y el verde para que todos los partidos pro-europeos al sur de Escocia pudiesen apoyarse mutuamente en diversos distritos.
Swinson empezó a sobredimensionar a sus fuerzas y subestimar a sus rivales. Ella pensaba que Johnson estaba dividiendo al conservadurismo y que en nuevas elecciones generales el Partido del Brexit de Nigel Farage le iba a quitar votos por la derecha a los tories permitiendo que los lib dems se cuelen (tal como pasó antes). También concebía que Corbyn estaba enajenando a muchos laborismo por su supuesto “antisemitismo” y “socialismo”.
Cuando el parlamento se restableció tras la orden de la corte suprema de anular la suspensión impuesta por Johnson, ese era el momento en que toda la oposición más los disidentes conservadores pudieron unirse para desplazar a Johnson y llamar a un nuevo referéndum europeo que decida entre su plan de Brexit y quedarse en la UE. En un plebiscito de tal naturaleza la tendencia hubiera sido a que se revierta drásticamente los resultados del que se dio en el 2016, especialmente si se le daba el voto a los mayores de 16 años y a los ciudadanos europeos, tal como pasó en el referendo sobre la independencia de Escocia y tal como lo pedían laboristas, liberales, verdes y nacionalistas escoceses y galeses.
Sin embargo, Corbyn no aceptó la posibilidad de que hubiese un primer ministro interino que no fuese el del líder de la oposición. Swinson vetó cualquier posibilidad de apoyar a Corbyn, aunque sea de manera provisional. En sus cálculos ella estimaba que podía generar una fisura en el laborismo contra Corbyn.
Luego cuando Johnson llamó a adelantar las elecciones generales fue ella quien más presionó a que ello se diese. Los nacionalistas escoceses también aceptaron el reto, pues a ellos cualquier nueva elección les iba a convenir pues saben que iban a aumentar su bancada. Swinson pensaba que en unas elecciones adelantadas ella iba a repetir el plato de los comicios europeos de mayo y aparecer como el partido pro-europeo que iba a quitarle parte del electorado pro-UE a los laboristas y a los conservadores, a quienes iba a doblegar aprovechándose de su rivalidad con el partido del Brexit.
Como parte de su jugada maestra ella confiaba en que el endose de los verdes y el Partido de gales en decenas de distritos les iban a favorecer.
ERRORES DE CÁLCULO
Sin embargo, el partido del Brexit unilateralmente decidió retirarse de la mayor parte de los distritos electorales para no dividir al voto antieuropeo y dejarle la cancha libre a los tories. Farage, al desinflarse, permitió que Johnson se infle y crezca. Con eso los intentos lib dems de quitarles bancas a los conservadores se fueron reduciendo. Farage justificó su decisión diciendo que solamente así se podía evitar que los lib dems le quiten unas 25 bancas a los tories.
Al mismo tiempo, el laborismo cortó toda posibilidad a los lib dems para que le quiten votos. Por un lado, modificó su postura ante el Brexit proponiendo que iba a renegociar un acuerdo con la UE al cual luego en 6 meses iba a someter a un referéndum confirmatorio en el cual el primer ministro debería quedarse neutral para gobernar en torno al resultado que el pueblo decidiese. Por otra parte, el laborismo acentuó su programa contra las políticas de austeridad acusando a los lib dems de haberla implementado cuando co-gobernaron con los tories en 2010-15. De esta manera Corbyn empezó a avanzar dentro del electorado pro-europeo al cual le proponía que iba a ser el único capaz de dar paso a un referéndum confirmatorio.
Para Polly Toynbee, una famosa columnista del Guardian quien antes fue directiva de una de las dos vertientes fundadoras del liberalismo democrático, cuando Swinson impuso la línea de que su partido iba a anular unilateralmente el Brexit esto fue ofrecer una bandera de plata al laborismo. Corbyn adujo que no se podía anular el voto de 17,4 millones de británicos que fueron el 52% que votó en el 2016 por salirse de la UE. Solamente una nueva consulta popular podría revertir ese anterior resultado.
Al inicio de su campaña Swinson prometió que su partido iba a conseguir cientos de parlamentarios (cuando lo máximo que llegó a sacar fue un poco más de 60 a inicios del siglo) y que ella bien podría llegar a ser primera ministra.
Esta aseveración generó cuestionamientos satíricos en dos preguntas que le hicieron en dos distintos programas de TV. Swinson no ha llegado a tener el peso que antes tuvieron otros líderes lib dems como David Steel, Paddy Ashdown o Nick Clegg. A diferencia de Clegg a ella no la dejaron de participar en los debates entre los dos mayores candidatos. Clegg fue el último líder lib dem que hizo que su partido quedase en tercer lugar en el parlamento. Desde el 2015 hasta hoy (y muy posiblemente tras esta nueva elección) los lib dems quedaron como la cuarta bancada (detrás del separatismo escocés del SNP) e incluso como la quinta (si se juntasen a los más de 30 parlamentarios independientes que quedaron en la última cámara de los comunes).
EXTREMO CENTRO
Swinson ha buscado aparecer como la candidata del extremo centro contra la extrema izquierda de Corbyn y contra la extrema derecha de Johnson. Esa táctica, que bien puede ser valedera en un sistema de representación proporcional, puede llevar a un desastre en un sistema como el parlamentario británico donde cada uno de los 650 miembros de la cámara de los comunes es electo en cada uno de los 650 distritos electorales en los que se ha demarcado el Reino Unido.
Los mejores resultados que hayan sacado los lib dems fueron a inicios del siglo cuando los laboristas con Blair se movieron hacia la derecha y los lib dems con Ashdown giraron hacia la izquierda. En ese cruce ambos llegaron a coordinar pactos electorales de trastienda. Cuando los lib dems con Clegg decidieron cogobernar con los tories éstos terminaron siendo fulminados pues cargaron con todo el desgaste de las medidas de ajuste que aplicaron durante la administración Cameron-Clegg del 2010-15.
Swinson, quien fue secretaria de Clegg, insiste en su hostilidad a Corbyn al que trata como alguien tan malo como Johnson. Con ello no solamente rompe puentes con sectores “progresistas” o laboristas menos radicales, sino que deja abierta las puertas a que en un eventual parlamento entrampado sin mayoría absoluta ella pudiese revitalizar alguna forma de acuerdo para que los conservadores sigan en el gobierno (como una en el cual se le pida a Johnson que convoque a un nuevo referéndum).
Mientras Nicola Sturgeon, la premier escocesa y lideresa del separatismo escocés, dice que en caso de que se diese un parlamento entrampado ella nunca votaría por Johnson o los tories y acepta dejar que Corbyn pueda ser el nuevo primer ministro. Swinson no descarta ninguna opción pero siempre es muy dura contra Corbyn.
VOTO TÁCTICO
Si los lib dems hubiesen promovido el voto táctico retirando candidatos suyos en distritos donde los laboristas pudiesen derrotar a los conservadores, ello hubiese generado un sentimiento similar dentro de la base militante o el electorado laborista para que se “devuelva el favor” en las zonas donde los amarillos son los que se encuentran en mejores posibilidades de derrotar a los azules.
Cuando en las elecciones generales del 2017 el líder lib dem Tim Farrow solo logró que su bancada pase de 8 a 12 parlamentarios, él tuvo que renunciar casi inmediatamente. Ese mismo futuro le espera a Swinson si no incrementa su bancada o, peor aún, hace que retroceda y encima que Johnson logre mayoría absoluta y con eso imponga una ruptura dura de la UE en menos de 2 meses.
En ese caso, Swinson sería la lideresa electa de uno de los grandes partidos británicos que más poco tiempo hubiese podido durar en su puesto. Ella está a tiempo de evitar ello si da un giro radical en su orientación hacia el laborismo. Empero, lo más probable que no lo haga y eso sea algo que mucho le termine agradeciendo Boris Johnson.
Isaac Bigio
Politólogo economista e historiador

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