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Hay momentos en que la audacia es prudencia

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La importancia del bien común y su preeminencia sobre el bien particular lleva a entender la necesidad de implementar aquellos equipamientos necesarios, para que la ciudadanía tenga mejor calidad de vida, sumado a un elevado bienestar social y la economía cuente con la base estructural que garantice una actividad continuada, diligente y productiva. Se trata de hacer la vida más llevadera para todos. El término infraestructura tiene una significación de sostenimiento, así lo manifiesta el prefijo “infra” que significa “debajo”, con lo que se entiende su necesaria presencia para mantener la estructura de que se trate en cada momento, ya puede ser de eficiencia energética, industriales, de transportes, ambientales, viarias o aeroportuarias. Todos los territorios que en la actualidad gozan de un alto nivel de desarrollo, disponen de una eficiente dotación en infraestructuras. La dejadez, la improvisación, las ocurrencias, la falta total de previsión y una más que dudosa eficacia en la toma de decisiones, pueden llevar al empobrecimiento socioeconómico generalizado.

Es necesario poner las bases de un desarrollo sostenible, que satisfaga las necesidades presentes, sin comprometer las capacidades y potencialidades de las futuras generaciones, basado en un crecimiento equilibrado que va unido a una defensa medioambiental racional y alejada de cualquier fundamentalismo que, por cierto, tanto daño ha hecho en Canarias y especialmente en Tenerife. La presencia de la construcción, que siempre es vida, tiene una importancia cuantitativa directa e indirecta en el sistema económico y principalmente en la creación de empleo. Además de su significación cualitativa como desarrolladora de la cohesión territorial y social. En nuestro sector intervienen numerosos agentes, que van desde la promoción, financiación, comercialización a la producción y ejecución de obra. Es un ingente volumen de actividad y empleo, que incorpora mucha capacidad académica, técnica y profesional. Toda una garantía para potenciar el presente, como miras a salvaguardar el futuro.

Tomás de Aquino en su Summa Theologica afirmaba sin error que “el hombre es por naturaleza animal social”, lo que significa su constante anhelo de asociarse para conseguir objetivos comunes, asegurándose de esta manera una mayor protección y una fortaleza difícil de tener individualmente. Por eso es de todo punto conveniente, el robustecimiento de la sociedad civil, entendiéndose por tal y desde la óptica de las ciencias sociales, el grupo de sujetos que, asumiendo su rol de ciudadanos, desarrollan ciertas acciones para incidir, corregir o proponer actuaciones, que en muchos casos son equívocas y erráticas en el ámbito público. Su presencia activa es el mejor termómetro para calibrar la madurez y garantía de una sociedad democrática, porque estamos asistiendo a una ocupación innecesaria e imprudente de ámbitos estrictamente civiles, por parte de algunos responsables políticos, que creen estar por encima del bien o el mal y de todo lo que les dé la gana.

La frase que da título a este artículo es del abogado estadounidense Clarence  Seward Darrow y es una buena explicación de lo que estamos haciendo. Por lo tanto, es adecuado, que una organización empresarial como FEPECO, patronal de un sector económico esencial para el conjunto de la sociedad, como es la construcción, tenga una presencia activa, reivindicativa, constante y aportando soluciones, para mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía a través de la actividad de cientos de empresas y miles de trabajadores. Otra cosa es que haya políticos que no les guste esta propuesta, por cierto, muy extendida y apreciada en otros ámbitos culturales o territoriales, porque no entienden en su megalomanía, que se les pueda llevar la contraria, insistiendo en sus debilidades de gestión, ya que están históricamente acostumbrados, a la adulación, al “silencio sonoro”, al miedo, a la cobardía, al halago y al seguidismo engolado. Pues nuestra obligación es seguir insistiendo en la necesidad de que se ejecuten las obras de carreteras y demás infraestructuras que la isla demanda o necesita y si lo que quieren es que nos callemos, fácil es la solución, que hagan bien su trabajo.

 

Oscar Izquierdo

Presidente de FEPECO

 


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