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En España los jóvenes siguen infectándose del VIH

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Más del 11% de los nuevos diagnósticos en España corresponden a personas de entre 15 y 24 años

En España viven 145.000 personas infectadas, pero solo 1 de cada 5 lo sabe. La ONU para combatir esta enfermedad ha marcado el objetivo 90-90-90 para el 2020: que el 90 % de las personas infectadas estén diagnosticadas; que, de estas, el 90 % esté en tratamiento, y que, de estas últimas, el 90 % esté en supresión viral. En España se roza ese objetivo con un 88-92-94, pero como alerta Juliana Reyes, epidemióloga del Centro de Estudios Epidemiológicos sobre ITS y SIDA de Cataluña (CEEISCAT) y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, todavía hay colectivos, como los jóvenes, que tienen conductas de riesgo.

Las cifras de infección del VIH van mejorando, pero los últimos datos publicados del 2017 hablan aún de 3.381 nuevos diagnósticos, de los que 402 corresponden a jóvenes entre 15 y 24 años. Antes había más miedo, la preocupación por esta enfermedad a finales de los 80 y principios de los 90 hizo que gran parte de la población tomara medidas. «Ahora el VIH se conoce, pero cuando se rasca en las percepciones de la gente se observa que hay una carencia de conocimiento», se lamenta Reyes. «No hay una buena salud sexual y reproductiva, los jóvenes tienen conductas de riesgo y se están infectando», alerta.

El efecto de las campañas de salud sexual se contrarresta con el bombardeo incesante de vídeos y modas sexuales que los jóvenes reciben a través de las redes. «Hay un esfuerzo por educar en salud sexual, pero el funcionamiento normal de la sociedad está emitiendo el mensaje contrario», apunta Dolors Colom Masfret, experta en Trabajo Social Sanitario y profesora asociada en la UOC. «No se pueden controlar las redes, ni internet, pero se debe poner énfasis en que se sepa discriminar qué es cierto y qué no», continúa Dolors. La experta advierte que «no se debería bajar la guardia, porque todas las áreas de la salud se están viendo afectadas por informaciones basura».

La educación de la salud sexual, clave para la prevención

Sin cura para evitar la infección, poner freno al contagio se ha convertido en la mejor herramienta para erradicar el virus. Reyes cree que la prevención es efectiva cuando se lleva a cabo un paquete de medidas simultáneas (prevención combinada), que incluyen campañas de salud sexual, dispensación de preservativos, mejoras en el acceso a los tests para incrementar el diagnóstico precoz, tratamiento a todos los diagnosticados, y el acceso a PrEp (profilaxis preexposición) de las personas que están en riesgo. «Todas estas cosas funcionan como un paquete, creo que si trabajamos en esta línea conseguiremos llegar a 2030, no con el objetivo cumplido de la ONU de erradicar esta enfermedad, pero sí habiendo reducido el número de nuevas infecciones al mínimo», opina la experta.

Los avances médicos en el tratamiento han sido muy importantes en estas décadas. «Hay estudios que demuestran que si en los tres años siguientes a la infección se inicia el tratamiento, la supervivencia es casi del 90 %, similar a la de la población general», explica Reyes. El tratamiento, que es una pastilla diaria sin apenas efectos adversos, hace disminuir la carga viral. Las personas en supresión viral (cantidad de VIH apenas perceptible en sangre) no solo disfrutan de una adecuada salud, sino que no tienen riesgo de contagiar a sus parejas sexuales; por tanto, el tratamiento es también la mejor prevención para evitar la transmisión del virus a la comunidad.

Lo que aún no se ha conseguido es eliminar el virus completamente del cuerpo. «El problema de este virus es que tiene reservorios, se queda escondido y dormido, así que cuando se deja de tomar el tratamiento puede reactivarse», advierte Juliana Reyes.

En España hay un diagnóstico más tardío en los hombres heterosexuales

«El diagnóstico aquí aún es tardío», se lamenta Reyes. «Por un lado a veces no se hacen pruebas a personas que son clave, como las que han padecido algunas infecciones, como la mononucleosis, una hepatitis vírica, o incluso una infección de transmisión sexual; y por otro hay colectivos de riesgo que no están accediendo a los tests». «También -añade la experta- hay mucha gente que no se considera en riesgo. En España hay un diagnóstico más tardío en los hombres heterosexuales. Los hombres que tienen sexo con otros hombres son más conscientes de los riesgos que asumen, están más informados».

Las cosas han cambiado mucho desde los 80. Dolors Colom Masfret recuerda que en aquellos años la gente tenía miedo de invitar personas diagnosticadas de esta enfermedad a sus casas. «Ha ayudado mucho que los famosos visualizaran su enfermedad», opina. «El tiempo también ha hecho que la gente se diera cuenta de que no solo es cosa del colectivo homosexual o de personas con alguna drogradicción, sino que nadie está a salvo si no toma las medidas preventivas adecuadas», recapacita Colom.


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