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El Valor de Salir de la Madriguera por Oscar Izquierdo

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Una sociedad democrática madura exige la máxima transparencia en la gestión, la mayor eficacia en la gobernanza de la cosa pública y sobre todo, una participación activa y responsable de la Sociedad Civil en la toma de decisiones. No se entiende que, ante situaciones difíciles y especiales, no se tome partido en una defensa publica, abierta, con ánimo de aportar y sumar, para reivindicar lo razonable, justo y necesario. Tener una buena dotación en infraestructuras es la base estructural de crecimiento seguro de cualquier territorio, lo contrario, lleva al caos social y económico.

 

Ya hemos hablado en otras ocasiones del “silencio sonoro” que se hace notar bastante en Tenerife y que es motivo de dimes y diretes. Es lo que no se puede esconder porque se padece todos los días, Tenerife es una cola inmensa, un atasco perpetuo, una isla con unas deficiencias estructurales viarias alarmantes, que nadie puede negar, por muchas ocurrencias que se inventen. Ante esta situación sorprende, la pasividad, el conformismo o la indolencia de entidades o personas representativas, tanto de la sociedad civil como del mundo económico, que no dicen ni una palabra para denunciar lo que es evidente y gravoso para todos. Es una manera cobarde de vivir en el pesebre o de pasar desapercibido para no molestar por lo que pudiera ocurrir. La sociedad necesita referentes valientes, que sean la voz y la representación, cada cual, del ámbito que le corresponda. Las organizaciones representativas, no pueden estar secuestradas en su actuar por las consignas e imposiciones del responsable público de turno. Cuando decimos que en Tenerife hay que hacer obras de carreteras, es porque son necesarias y no cejaremos en nuestras reivindicaciones, porque es nuestro deber.

 

El valor no sólo hay que suponerlo, sino demostrarlo con hechos y palabras. Es muy fácil, siendo además cómodo, hacerse el valeroso o el crítico en cenáculos cerrados de amigos o confidentes, para después mantener el más absoluto silencio público sobre los mismos temas. La disculpa repetida por éstos “dobles caras” es que no se puede decir todo lo que se piensa o se quiere; al final es una manera miserable de auto justificarse. Después son los primeros en acudir prontamente a las llamadas del benefactor correspondiente, para acompañarlo en una rueda de prensa, para salir en la foto o para apoyarlo en sus políticas equivocadas. Así pretenden mantener sus prebendas, del tipo que sean, perdiendo su dignidad personal y poniendo en cuestión la finalidad de su representación institucional.

 

Necesitamos salir del atolladero en que se encuentra nuestra isla, es una situación límite, debida a la escasa ejecución de obra pública en carreteras en las últimas décadas, ha sido una dejadez continua, falta de previsión, mala planificación, decisiones erróneas, intromisiones competenciales, protagonismos personales, fracasos continuos, querer, no poder o no saber. Todo junto, ha propiciado las colas diarias, los atascos continuos, los enfados permanentes, las consecuencias negativas psicosomáticas personales y las pérdidas empresariales. Pero no podemos quedarnos en el lamento permanente, que eso lleva a la nostalgia paralizante. Hay que reaccionar, empezando por los que tienen la responsabilidad directa, que para eso cobran sus buenos sueldos, en reconocer esta situación, llenándose de humildad y dejando atrás la soberbia que ciega la verdad.

 

Cuanto más cerca estén las elecciones, más difícil será encontrar las soluciones, ya que todos sabemos por experiencia, que lo que se promete en estos periodos preelectorales son humo que se evapora pasada la cita electoral. Por lo tanto, es ahora cuando hay que hacer lo que corresponde, empezar por el principio, hacer los proyectos y ejecutar lo que está aprobado y olvidarse de una vez de sueños, ocurrencias y postureos. Sería bueno, muy saludable para nuestra sociedad, escuchar a viva voz, públicamente, a esos insignes representantes sociales y económicos, que hasta ahora no se han atrevido, sus motivos tendrán, a expresarse con libertad, valentía y agallas, reclamando lo que Tenerife necesita; se les espera.

 

 

Oscar Izquierdo

 

Presidente de FEPECO

 


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