Desempleado y engañado: cuidado con las ofertas de empleo

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Todos queremos vivir bien: tener un ingreso suficiente para mantener a nuestras familias con salud, alimentación, educación y qué mejor que con la posibilidad de algunos lujos. La verdad no merecemos menos. Y lo lógico es que de nuestra parte, para lograrlo, haya la disposición para trabajar y esforzarnos en cumplir las tareas de un empleo que te dé estas condiciones, que por cierto son muy pocos, hay que aceptar.

Pero hay muchas personas que al parecer quieren tener la recompensa, pero sin dar su parte de esfuerzo a cambio. Lo he visto y me vino a la cabeza al leer dos notas publicadas en Milenio. Una sobre empleos ofrecidos por empresas fantasma que prometen altos sueldos por la simple tarea de empacar productos y otra que embauca a las personas mediante una plática motivacional donde les bajan la luna y las estrellas, y al final ellos acaban poniendo dinero y vendiendo perfumes pirata. Y otra nota sobre empleos para transportar papeles, productos o lo que sea, en un automóvil y lo que en realidad haces es trabajar para los narcos transportando droga.

La necesidad de trabajo es mucha, y estos “empleadores” se aprovechan de esta situación. Habrá personas que aun viendo cosas raras se avientan a hacerlo, pero bueno ya es decisión de cada quien jugársela. Pero me llama la atención cómo muchas personas caen en estos engaños inocentemente, realmente creen que esta vez tuvieron suerte y lograron encontrar un trabajo ideal, con buena paga, poco esfuerzo y “honesto”. El problema es que las consecuencias pueden ser graves, tanto que hasta pudieras acabar en la cárcel, por ejemplo en la situación de transportar un vehículo con droga (pues aunque tú lo ignores recibes castigo). O la pérdida de dinero, que no se compara con acabar en la cárcel, pero a nadie le sobra para estarlo regalando.

Ese tipo de empresas andan por todos lados la verdad. Yo en algún momento recuerdo haber visto un anuncio de empleo en el que las condiciones de trabajo sonaban bien, pero lo rechacé porque pedían “profesionistas”, es decir no pedían un perfil específico, sino cualquiera que tuviera estudios profesionales. Si fuera una empresa grande y conocida me hubiera dado confianza, pero siendo desconocida ¿Por qué le daría igual pedir un ingeniero que un sociólogo? Después alguien más lo vio y me dijo que porque no iba a ver. “Bueno, pues no pierdo nada” pensé. La verdad es que si perdí: mi tiempo y estar proporcionando mis datos a alguien de poca confianza.

Nos sentaron en un salón como a 10 personas a hablarnos de la empresa, de lo exitosa que era (aunque era la primera vez que escuchaba su nombre) y del grandioso futuro que tendríamos ahí, todo en un tono muy a la Cuahutemoc Sánchez que a mi la verdad no hizo más que repelerme. Yo volteaba a ver al resto y encontraba diferentes caras, los que estaban fascinados y con sonrisa en la boca en actitud de “¡ya me ví!” y los que como yo estaban con cara de asco, esperando a ver en qué momento se zafaban. Durante la larga plática, en la que nunca se dijo en qué consistía el empleo, yo me decía “Pues si la que busca empleo soy yo ¿Por qué tanto quererme convencer de estar con esta empresa? soy yo la que debería estar hablando bien de mi”. Yo ya estaba harta pero aun mis buenas costumbres, me impedían interrumpir y salirme. Pero hubo finalmente un valiente que en una ligera pausa del merolico se paró y dijo “a mí no me interesa, con permiso” y como otros cuatro nos salimos atrás de él. Después por alguien más me enteré que a los que lograban emplear los ponían a vender cursos, con prácticas de ventas muy agrecivas agresivas, en las que se trataba de embaucar también al cliente, y obviamente metas de venta muy altas con las que acababas saliéndote antes de recibir un quinto. Al final me dije “ya ves, si desde el anuncio no te daba buena espina”.

Así es que les sugiero, si no quieres ser embaucado o víctima de alguno de estos empleadores, has caso a la sabiduría popular: “no hay paso sin huarache”. Si el sueldo que te ofrecen es poco común y no es proporcional al esfuerzo que vas a hacer, más vale dudar. Investiga a la empresa si le quieres dar el beneficio de la duda, y no les des dinero, a ti es al que van a contratar, no tú a ellos. Más vale seguir tocando puertas o vender mole los domingos, que acabar defraudado, arrestado y con más problemas al querer irte por la fácil.

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