Colombia alberga el 20% de las especies de aves en el mundo, con más de 1.900 aves identificadas




Al turismo en Colombia le llegó su hora. El fin del conflicto armado dinamizará una industria que ya es protagonista de su economía por cuenta de la generación de divisas y empleos.

Colombia tiene una geografía variada con cinco regiones reconocidas y alrededor de 53 millones de hectáreas de bosque natural y 22 millones de hectáreas de sabanas, desiertos, pantanos y picos nevados, a lo cual se suman 1.800 lagos.

En ese contexto del posconflicto, el turismo de naturaleza alberga uno de los mayores potenciales, y particularmente el nicho de avistamiento de aves representa enormes oportunidades, ya que Colombia cuenta con el 20% de las especies en el mundo y es el hogar de más de 1.900 aves identificadas que ubican al país suramericano como el número uno en diversidad del planeta.

Un ejemplo interesante de lo que significa tener esta variedad de aves es la existencia de más de 116 áreas IBA (Importan Bird Areas), que cubren más del 7% del territorio nacional. Estas zonas son el resultado de años de investigación y de la participación de diferentes sectores académicos, gubernamentales y también de la sociedad civil, quienes trabajan en conjunto para garantizar la conservación de la biodiversidad y las aves.

La oferta para el avistamiento motiva a los amantes de estos animales a recorrer las cinco regiones en donde es posible verlos: el encanto de la Amazonía, la Orinoquía con sus sabanas, las enormes montañas de los Andes, las selvas del Chocó -uno de los lugares más húmedos en el mundo-, los picos de la Sierra Nevada de Santa Marta, además de los bosques secos del Caribe. Cada uno de estos lugares forma un paisaje especial, con ecosistemas que hospedan una avifauna única.

Según datos de ProColombia, la entidad oficial de la promoción de las exportaciones, el turismo y la inversión, y del Sistema de información sobre Biodiversidad de Colombia (SIB), habitan en la región del Amazonas, en su bosque húmedo tropical, 750 especies. Esta selva exuberante cautiva a sus visitantes, ya que reúne el conocimiento de los saberes ancestrales de las comunidades indígenas, la magia de los delfines rosados que cambian de color y la posibilidad de estar sobre las Victorias Regias, la flor acuática más grande del mundo.

Algunas aves que se pueden identificar allí son el águila copetona real (Spizaetus ornatus), águila crestada (Morphnus guianensis), guacamaya macao (Aramacao), guacamaya roja y verde (Ara chloroptera), pava hedionda (Opisthocomus hoazin), pájaro paraguas, (Cephalopterus ornatus) y cachaquito gigante (Nemosia pileata). En la Isla Mocagua es relativamente fácil de detectar la extraña y autóctona paujil del amazonas (Crax globulosa) y muchas otras especies, incluyendo las guacamayas y tucanes. Este parque también es un buen lugar para ver los hormigueros.

Otra zona muy atractiva es la Andina, una región que guarda un sistema montañoso robusto, con páramos, tierras altas y bosques de montaña y humedales como los principales ecosistemas que le dan vida a una vasta flora y fauna, entre ellas más de 800 especies de aves.

En el departamento de Risaralda, perteneciente al Paisaje Cultural Cafetero, existen más de 300 especies incluyendo 3 endémicas. Pueden ser vistas allí el pato torrentero (Merganetta armata), la pava caucana (Penelope perspicax), la pava aburria (Aburria aburri), la perdiz colorada (Odontophorus hyperythrus), el loro negro (Pionus chalcopterus), el batará crestibarrado (Thamnophilus multistriatus), el toropisco (Pyroderus scutatus), la tángara multicolor (Chlorochrysa nitidissima), la piranga hormiguera copetona (Habia cristata).

En el departamento de Antioquia, en especial en el municipio de Jardín, se pueden encontrar el periquito orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis), el colibrí del sol (Coeligena orina), el gallito de roca (Rupicola peruvianus sanguinolentus), el tapaculo ocelado (Acropternis orthonix), el hormiguero de Parker (Cercomacra parkeri), cotinga de cresta castaña (Ampelion rufaxila), el cucharero de Munchique (Henicorhyna negreti), el cacique candela (Hypopyrrhus pyrohypogaster), el gorrión tangarino (Oreothraupis arremonops), la tangara coroniblanca (Sericossypha albocristata) y la tángara llama (Ramphocelus­flammigerus).

Boyacá también se destaca por su variedad de especies. Allí se ubica la reserva El Paujil donde se pueden observar aves endémicas y propias del Valle del Magdalena como el pavón piquiazul. Otros pájaros interesantes para observar en esta región son el chicagüire (Chauna chavaria), el torito capiblanco (Capito hypoleucus), el carpintero bonito (Melanerpes pulcher), el hormiguero calvo (Gymnocichla nudiceps), atrapamoscas piconegro (Aphanotriccus audax) y la piranga hormiguera (Habia gutturalis). Se recomienda explorar esta reserva en búsqueda de algunas de estas especies de manera sigilosa y lenta.

Por su parte, en el Caribe colombiano hay ocho parques nacionales naturales. En esta región se encuentran 700 especies, de las cuales 50 se consideran especialidades de la zona. En el Parque Nacional Natural Tayrona, donde se encuentra la Sierra Nevada de Santa Marta, la montaña más alta al lado del mar, hay unas 370 especies. En la zona seca se pueden ver el tucusito rubí, (Chrysolampis mosquitus), y el Batará encapuchado (Sakesphorus melanonotus); mientras que en la húmeda se pueden apreciar el pavón colombiano (Crax alberti), el zafiro gorgiblanco (Hylocharis cyanus), el saltarín lanceolado (Chiroxiphia lanceolata) y hormiguero ventriblanco (Myrmeciza longipes). El parque también es un buen lugar para ver aves rapaces.

 

Por su parte, la Orinoquía, -una de las regiones más inexploradas del país- que ofrece a los viajeros atardeceres de ensueño al lado del río Orinoco, permite el avistamiento de aproximadamente 800 especies. En las Reservas Naturales Rey Zamuro y Matarredonda, ubicadas en el departamento del Meta, se han registrado 110 aves, entre ellas se destacan el rey de los gallinazos (Sarcoramphus papa), el tordo acanelado (Turdus fumigatus), el tirahojas piquicorto (Sclerurus rufigularis), el carpintero castaño (Celeus elegans), halcón montés collarejo (Micrastur semitorquatus), la pava amazónica (Penelope jacquacu), y el tucán de pico acanalado (Ramphastos vitellinus).

Y el Pacífico colombiano cuenta con cerca de 650 especies que gozan del privilegio de estar en una de las regiones más biodiversas del mundo. En Bahía Solano más de 165 aves se han reportado en el área de reserva, incluyendo varias casi endémicas. Algunas son: amazilia del Chocó (Amazilia rosenbergi), Chaboclo de Pecho Blanco (Capito maculicoronatus), tucancito negro (Selenidera spectabilis), cotinga azul (Cotinga nattereri), el mielero de muslos rojos (Dacnis venustus) y el Tangara Escarlatiblanca (Chrysothlypis salmoni).

Hoy día, con el impulso dado por las diferentes campañas de promoción internacional lideradas por ProColombia desde hace casi una década como ‘Colombia es realismo mágico’, se ha logrado un crecimiento en promedio anual en la llegada de viajeros internacionales del 12%. Esto es casi tres veces más que el promedio mundial, según cifras de la Organización Mundial de Turismo.

Estos indicadores demuestran que Colombia avanza como destino de talla mundial y que el impacto de lo que viene con un país sin conflicto será mayor. La paloma de la paz no solo simboliza el inicio de una nueva era para Colombia, también es un mensaje de invitación al mundo entero para que venga a conocer este maravilloso país.



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