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Festival Musica Canarias : Strauss, Dvorak y Szymanowski protagonistas del concierto de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria en el Festival

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El Festival Internacional de Música de Canarias recibe a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, bajo la dirección del maestro alemán Thomas Hengelbrock, con un programa que reúne las obras de R.Strauss, K Szymanowski y se podrá disfrutar los días 15 y 16 de enero en los auditorios Alfredo Kraus  de Las Palmas de Gran Canaria y de Tenerife ‘Adán Martín’, respectivamente. Los detalles de este concierto fueron  presentados en la mañana de hoy, en rueda de prensa, en la sede de la formación grancanaria.

Una presentación en la que intervinieron el director invitado Thomas Hengelbrock, la directora general de Cultura, Aurora Moreno; la directora del Festival de Música de Canarias, Candelaria Rodríguez; y el gerente de la OFGC, Juan Mendoza.

Thomas Hengelbrock ha dirigido orquestas desde 1985, y hace casi 20 años que fundó su propia formación de cámara, la Balthasar-Neumann-Ensemble, para abordar todo tipo de música -aunque especialmente la del periodo barroco- según una lectura historicista. Con su imaginación, su pasión musicológica para el descubrimiento,  Thomas Hengelbrock está entre los directores más solicitados de nuestro tiempo.

Abre este concierto la Obertura, opus.12 de Karol Szymanowsky, renovador de la escuela musical polaca a principios del siglo XX. El despertaría la creación musical de este país que estaba aletargada desde aquel primer nacionalismo muy local. Se le puede comparar con Janaceck en Checoslovaquia  o con Bartok en Hungría.  Asumió todas las influencias postrománticas, simbolista e impresionista y, a partir de aquí, fue elaborando un leguaje armónico y contrapuntístico complejo, refinado y sensual que abrió la vía a la escuela polaca contemporánea.

En 1905 fundó el grupo » La Joven Polonia» cuyos fines eran revitalizar las artes plásticas, la música y la literatura. Era un grupo de tendencias europeístas y proponían unirse a los conceptos vanguardistas de sus compañeros del continente. A este periodo, juvenil y entusiasta, pertenece esta obertura. Compuesta en ese mismo año y estrenada en 1906, tiene una estructura romántica y una planificación típica de las oberturas de concierto. Debe mucho a la admiración y estudio de la obra de Richard Strauss. Impresiona su orquestación colorista y una invención melódica que preludia las grandes obras que marcarían su creación.

Concierto para oboe y pequeña orquesta en Re Mayor de Richard Strauss (1864-1949). Solista: Lucas Macías Navarro

Las obras de Richard Strauss, tanto orquestales como escénicas, invadieron las salas de concierto y los teatros desde su juventud. Algunas piezas suyas, poco apreciadas por el propio compositor, fueron sobrevaloradas porque él las firmaba. Otras, con las que tenía una espontaneidad creativa, no formaron parte del repertorio y pasaron a un segundo plano. Aunque el propio Strauss lo consideró «un hijo menor» dentro de su extensa producción, este concierto contiene una serie de claves características de la personalidad y la creación straussiana.

Compuesto en Garmisch (Suiza) en otoño de 1945 y estrenado en febrero del 46, huye de querer reflejar las terribles realidades que la guerra ha dejado en Europa. Hay algo nostálgico que fluye entre la alegría mozartiana que inunda la obra. He aquí la primera clave de su universo creador: Mozart. La relación íntima y creadora que persiste entre Mozart y Strauss a través de toda su existencia y que confirman muchas de sus más geniales obras.

Sinfonía N.8 en Sol mayor, op. 88 de Antonin Dvorak.

Dvorak fue uno de los mayores y más inspirados compositores de la última parte del siglo XIX. Su genio, su firme reputación de compositor magníficamente dotado, son en cada uno de los aspectos de su obra un retrato vivo del hombre en sonidos: hombre de naturaleza noble, profundamente sincero y sin afectaciones. Su arte era primordialmente hogareño, amable, simpático. Su música surge de una mente campesina y desnuda de todo artificio.

Fue el sucesor natural de Schubert. Como él, creaba una melodía tras otra, gracias a su fértil imaginación.  La doble influencia del romanticismo germánico hacen de Dvorak un compositor tan genuinamente checo como a la vez cosmopolita y marcadamente ecléctico, dado el profundo conocimiento que tenía de los clásicos e incluso de los tan clásicos como Wagner. Todo esto se traduce en un  audaz empleo del contrapunto y las armonías, un lenguaje romántico y un equilibrio formal propio de un compositor clásico.

Estrenada el 2 de febrero de 1890 en Praga, bajo la dirección del autor, la Octava Sinfonía fue escrita entre los meses de septiembre y noviembre de 1889. Después de una obra tan densa como la Séptima, esta Sinfonía vuelve a su esencia, a una atmósfera alegre y sosegada, la misma de la que gozaba el compositor en el pueblecito de Vysoka, donde fue compuesta. Hay en ella una admiración poética del hombre ante la Creación.

También esta obra representó un nuevo punto de partida. Está marcada por una experimentación formal más desenvuelta, sobre todo en el primer y último movimiento, y por un lirismo sobreabundante. La sensación de relajación y felicidad de la obra sugiere  la calificación de «Pastoral de Dvorak» y pone de relieve el deseo de llevar frescura a la forma sinfónica.

Thomas Hengelbrock

Con su imaginación, su pasión musicológica para el descubrimiento, y su actitud intransigente de hacer música,  Thomas Hengelbrock está entre los directores más solicitados de nuestro tiempo. Inconformistas, sorprendentes y variados son los programas de concierto y proyectos de ópera que ha presentado en las últimas dos décadas con su Balthasar-Neumann-Chor y Ensemble y, desde 2011, como director musical de la Orquesta Sinfónica NDR.

Con dramaturgias elaboradas fusiona el barroco con obras contemporáneas y  lo familiar con obras maestras olvidadas. Fuera de las normas de interpretación establecidas, cuestiona nuevamente las óperas y sinfonías del siglo XIX. En sus proyectos deja que la música, la literatura, la representación teatral, y la danza fluyan entre si y que estos distintos géneros se entrelacen y evolucionen del uno al otro.

Thomas Hengelbrock es respetado internacionalmente como director de ópera y concierto. Ha sido invitado en repetidas ocasiones a dirigir la Orquesta Filarmónica de Múnich, la Orquesta de París, y la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera. Hizo su debut en el Festival de Bayreuth en 2011 con Tannhäuser de Wagner. Durante esta  temporada dirigió por primera vez la Orquesta Concertgebouw  de Ámsterdam y la Filarmónica de Viena. Aparece regularmente como invitado en  el Teatro Real de Madrid, la Ópera de París, y Festspielhaus de Baden-Baden.

Thomas Hengelbrock ha preparado programas musicales literarios como la Guardianes de la Noche con poesía y obras corales a capela de la época romántica.  Influencias formativas en el desarrollo artístico de Thomas Hengelbrock fueron sus posiciones como Asistente de Antal Dorati, Witold Lutoslawski, y Mauricio Kagel, quienes le pusieron en contacto con la música contemporánea desde una etapa temprana.

Su trabajo con el conjunto de Nikolaus Harnoncourt Concentus Musicus también le dio impulsos decisivos. Además de su amplia participación con la música de los siglos XIX y XX, se ha dedicado intensamente a la práctica  de actuaciones  históricamente informadas contribuyendo significativamente a la utilización permanente de instrumentos de época en conciertos en torno de la vida musical de Alemania.

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